Tag Archive for Crisis

Movimiento slow: ¿opción personal o necesidad social? (II)

(Segunda parte del texto de la conferencia que di el pasado 7 de febrero en la Fundació Setba)

En los tiempos que corren, ¿el movimiento slow es una opción apta sólo para cuatro jipi-pijis? Yo creo que ha pasado definitivamente de ser una opción personal a una necesidad social. Al igual que Honoré explicaba que mucha gente se planteaba reducir la marcha cuando sufrían un colapso, ahora es nuestro sistema turbocapitalista el que ha infartado. El sistema economicista basado en el crecimiento exponencial del PIB no nos ha traído el bienestar, ni económico, como ya es obvio, ni personal (350 millones de personas en mundo con depresión, un 30% del catalanes que visitan los CAP tienen algún trastorno mental). Además nos encontramos que las condiciones bioenergéticas ponen el límite a ese crecimiento. Habrá que frenar antes de darnos el gran tortazo contra la pared. Tal como asegura el filósofo Jordi Pigem en el libro Buena crisis, o decía hace poco el director de Triodos Bank en España, Joan Melé en una entrevista, hace falta un cambio de consciencia. El sistema está basado en una percepción errónea de la realidad. Hemos vivido pensando que se puede crecer de forma ilimitada en un mundo finito, teniendo en cuenta sólo lo que es cuantificable y medible económicamente. Y este cambio de conciencia también afecta a nuestra percepción del tiempo.

Más vivo que nunca

Hoy, en tiempos de crisis, el movimiento slow esta más vivo que nunca. Ya decía Honoré que practicar el slow food no era sólo cuestión de sibaritas sino que también era slow food dedicar tiempo a cocinar y comer con calma y cultivar las propias verduras. La organización slow Food ahora tiene alrededor de 100.000 miembros agrupados en 1500 convivía en 153 países. Los restaurantes de km 0 triunfan: el restaurante Noma de Copenhague ya desbancó hace tres años al Hierva como mejor restaurando del mundo, según la revista Restaurant. También el restaurante catalán de km 0 La LLuerna ha obtenido este año una estrell Michelin. Proliferan las cooperativas de consumo ecológico y los huertos urbanos, iniciativas en consonancia con el lema de Slow Food bueno, limpio y justo. Slow Food defiende una nueva lógica de la producción y distribución alimentaria, lo cual es urgente teniendo en cuenta que 57.000 personas mueren de hambre cada día pero producimos alimentos para una humanidad y media.

Además de slow food también ha surgido con fuerza la slow fashion. El término lo acuñó Kate Fletcher del Centro for Sustainable Fashion de Londres. La slow fashion propone un boicot a lo que llama fast fashion por no ser ni buena, limpia ni justa, de manera análoga a cómo Slow Food lo hizo con fast food. Por el contrario, propone usar ropa ecológica, o de materiales reciclados, de segunda mano o vintage, elegir diseño y producto local, hacérse la ropa uno mismo (DIY), optar por ropa clásica y de calidad, hecha para durar, y sobre todo por el minimalismo, es decir, consumir menos.

Transformación individual, transformación social

El cambio de consciencia global mencionado tiene que empezar de forma individual. Cada cual tiene que encontrar su propia manera de llevarlo a cabo y yo, cual gurú de autoayuda, también tengo mi receta. El primer paso, tal como me dijo Elisenda Pallàs, creadora de Sloyu, es calmar la mente. Hay que hacer que no vaya todo el día resoplando detrás nuestros pensamientos, como el elefante detrás del mono, de la iconografía budista. En segundo lugar, propongo el decrecimiento personal o decrecimiento del ego. Según la psicóloga y socióloga Renata Salecl, “la ideología actual insiste en la idea que los individuos disponen de posibilidades infinitas para convertirse en el que deseen. Tenemos que considerar nuestra vida como una empresa, Yo S.A.” Esta ideología nos lleva a dedicar mucho tiempo al perfeccionamiento de nuestro yo (coaches, microgimnasia, tratamientos de belleza, talleres de autoestima..). Una manera de retardar el ritmo es bajar las expectativas sobre un mismo.

También considero importante dejar un espacio porque las cosas pasen, un tiempo para la improvisación, para lo inesperado, para la a creatividad, para que fluyan las ideas. No llenar la agenda y dejar de lado la puñetera manía de aprovechar el tiempo. En definitiva se trata de ceder el control, de fluir.

Para mí es imprescindible el consumo consciente. Esta ha sido mi inquietud durante los últimos años, origen de mi proyecto slowBCN y también está en la agenda de las diversas facetas del movimiento slow. Es una ilusión pensar que podemos llevar una vida muy slow si el mundo no lo es. Para propiciar este cambio, el primer paso es ser consciente del impacto de nuestras acciones. Con nuestras decisiones de compra estamos decidiendo también qué tipo de economía queremos. No aconsejo, de buenas a primeras dejar de hacer la compra a nuestro súper habitual para ir al súper ecológico porque entonces si que nos puede dar un colapso financiero y mental al ver el ticket de caja. Creo que de entrada conviene cambiar hábitos, acostumbrarnos a comprar menos y cosas más sencillas lo cual también es una forma de ganar tiempo (¿quién quiere pasarse la mañana del sábado en el Carrefour o en Ikea?). Hay que centrarse en lo esencial e ir cambiando cantidad por calidad.

La crisis actual nos ayuda a practicar el minimalismo, la reutilización, el consumo colaborativo y el movimiento slow nos da la coartada perfecta para hacerlo. No somos pobres, por favor, ¡somos slow!

Movimiento slow: ¿opción personal o necesidad social? (I)

(Primera parte del texto de la conferencia que di el pasado 7 de febrero en la Fundació Setba)

Me recuerdo leyendo Elogio de la lentitud de Carl Honoré en verano, bajo la pérgola del jardín de un apartamento alquilado en la Costa Brava. Entonces trabajaba a jornada fija y con contrato indefinido, mi niña iba a la guardería y mi inquietud era la tan cacareada conciliación. Quería dedicar tiempo a la crianza y educación de mi hija pues no creía en el llamado “tiempo de calidad” (¿por qué no le podía decir a mi jefe que sólo vendría a la oficina durante veinte minutos “de calidad”?). En Elogio de la lentitud buscaba una afinidad, una complicidad y la encontré.

Precisamente Honoré explica en este libro que se cayó del caballo cuando saludaba con alegría la noticia de la publicación de unos cuentos para niños que se podían explicar en un minuto antes de ir a dormir. Los hijo tienen la virtud de ponernos ante el espejo, una forma de colapso preferible al infarto, la depresión o el divorcio. A partir de aquí Honoré empieza su peculiar investigación del tiempo y llega a la conclusión de que hay tres factores que han causado la aceleración moderna: el reloj de precisión, la revolución industrial y el consumismo. Casi lo podríamos reducir a la fórmula a reloj + combustibles fósiles.

Reloj y petróleo

Antes de la invención reloj de precisión, las personas se regían por el tiempo natural. Con el reloj de precisión aparece la posibilidad de regular la vida tal como les ocurrió a los habitantes de Colonia. En menos de una generación, entre 1370 y 1398, pasaron de no saber qué hora era a tener un horario marcado para levantarse, trabajar e irse a la cama. Por otro lado, la revolución industrial empezó con la spinning jenny una máquina de hilar que podía hacer en un solo día el trabajo que hacía un artesano en toda la vida. Esto era posible gracias a la potencia que le proporcionaba el carbón. Las máquinas impulsadas por carbón, y más tarde por petróleo, con la ayuda del control que ofrecía el reloj (del cual el Taylorismo supuso el máximo paroxismo), permitieron acelerar la producción y distribución de productos y cuanto más rápido, más beneficios. Pero si aceleramos la producción para aumentar los beneficios ilimitadamente también habrá que acelerar el consumo. La producción y el consumo acelerados hacen que vayamos de culo tanto en el trabajo como durante el tiempo libre (yendo de compras y consumiendo ocio). Es lo que Honoré denomina el turbocapitalismo.

El nacimiento del movimiento slow

Goodfellas: ante un buena mesa, un cadáver en el maletero puede esperarSin embargo, Honoré en su investigación, descubre que la aceleración y la deshumanización del capitalismo han tenido enemigos desde el principio. Es el caso de los luditas que asaltaban las fábricas para destrozar las máquinas y que contaban con las simpatías, nada más y nada menos, que de Lord Byron. Entre sus contemporáneos, Honoré encontró Slow Food, la organización fundada por Carlo Petrini en Bra como reacción a la apertura de un McDonald’s a la Piazza Spagna de Roma el 1986. El manifiesto Slow Food atacaba con virulencia el fast food y la fast life por destruir nuestra calidad de vida, el medio ambiente y la diversidad (biológica, y cultural). A la vez, era un canto a los placeres sensuales degustados lentamente, al buen gusto y a la cultura.

Siguiendo la estela de Slow Food

Siguiendo la estela de Slow Food, también nació en Bra la organización Cittaslow, una red de ciudades tranquilas donde se promueve la economía local, el respeto al medio ambiente, el urbanismo al servicio de la comunidad, etc. Bien es verdad que Cittaslow no ha avanzado mucho, quizás porque nos hacen falta soluciones globales para las ciudades, no sólo para las de menos de 50.000 habitantes. Cuesta imaginar que toda una ciudad como Barcelona llegue a ser slow. Ya no digo NY o México DF. Quizás se podría para hacer por barrios slow Poble Sec o slow Dumbo (el barrio de moda de Brooklyn). Es sólo una idea.

Pero Honoré también descubrió que había vida slow más allá de Bra. Conoció la Sociedad para la Desaceleración del Tiempo en Austria o los Sloth Clubs en Japón, asociaciones que optaban por una vida más tranquila. También, de una manera más informal, detectó varias tendencias que optaban por el carril lento en la educación, el trabajo, el deporte…. Así llegó a la conclusión de que existía un movimiento callado, que se rebelaba contra la aceleración por atacar nuestra salud, la calidad de nuestras relaciones y de nuestro trabajo así como nuestro entorno. Un movimiento que buscaba emplear el tempo giusto para cada cosa”, poner la economía al servicio de las personas y no al revés y disfrutar más del momento presente y por lo tanto de la vida. Honoré, a raíz de este libro, se convierte en el divulgador más popular de este movimiento.

Slow y crisis

Han pasado casi nueve años desde que Honoré publicó Elogio de la lentitud y algunos menos desde que yo lo leí. Desde entonces la situación ha cambiado mucho, tanto la del entorno como la mía personal. Si cuando leía El elogio de la lentitud me preocupaba la conciliación, ahora el paro está desbocado y la mayoría de los que trabajan lo hacen con más presión que nunca y no están para reducir jornada o para pedir un horario flexible. Hace poco leía un artículo en La Vanguardia sobre personas que llevaban una vida acomodada y que ahora se encuentran en el umbral de la pobreza. Me impresionó el caso de una mujer ejecutiva con una hija pequeña que al separarse y perder el trabajo se había visto obligada a ir a vivir con sus padres y ganarse algún dinero cuidando a gente mayor. Esta mujer comentaba:”antes me parecía que tenía la opción de trabajar mucho y ganar mucho dinero o trabajar menos, ganar menos pero tener más tiempo para mi hija. Ahora siento que no tengo opciones”.

En los tiempos que corren, ¿el movimiento slow es una opción apta sólo para cuatro jipi-pijis?

Mañana respondo

Margin Call: ?¿Una mala persona no puede ser un buen directivo? ¿Y qué?

Hace ya un par de años entrevisté, al profesor del IESE Josep Maria Rosanas (la entrevista la podéis leer aquí). La titulé “Una mala persona no puede ser un buen directivo”. Alguien me comentó que era un titular muy naïf, pero, naïf o no, era la síntesis del pensamiento de Rosanas: la falta de ética es una forma de incompetencia que tarde o temprano acaba por dinamitar la empresa.

Desde entonces, de vez en cuando doy vueltas a esta idea y nuevamente me acordé de ella viendo la película Margin Callestrenada aquí hace unas semanas. El film transcurre durante las horas previas a la quiebra de un banco de inversión inspirado en Lehman Brothers. Los directivos se dan cuenta, gracias al informe elaborado por el jefe del departamento de análisis de riesgos recién despedido y su joven subalterno, del inmenso abismo que se abre bajo sus pies. Durante una larga noche deciden que, antes de caer, se sacarán de encima el máximo número posible de sus activos tóxicos colocándolos en el mercado, a pesar de ser conscientes de que, de este modo, desatarán una tormenta financiera de proporciones colosales y alcance mundial. Margin Call se centra en el retrato de los personajes y este es su máximo acierto, pues el desenlace de la historia ya lo conocemos y lo sufrimos todos. El director debutante J.C. Chandor huye de tópicos y arquetipos para mostrarnos el rostro humano de los tiburones apoyado en un elenco de actores impresionantes: Jeremy Irons (mi amor platónico de adolescencia), Kevin Sapcey, Paul Bettany, Stanley Tucci, Zacary Quinto, Demi Moore, Simon Baker y Penn Badgley.

Rosanas calificaría estos tiburones de males directivos: incompetentes porque han llevado su empresa a la quiebra y malas personas porque engañan los clientes vendiéndoles morralla, envenenando el pozo del mercado de donde bebemos todos. Pero ¿cómo son y que piensan?

Por un lado se muestran ignorantes y orgullosos de serlo: ninguno de los directivos es capaz de entender el informe de riesgos que ha hecho el joven analista. Incluso el gran jefe le espeta “explíquemelo cómo si fuera un niño, le aseguro que no estoy donde estoy por mi inteligencia”. Fríos, cuando echan a los trabajadores a la calle con su caja de cartón como si fuera el día de los trastos. Indecentemente hedonistas, cuando confiesan riendo que han tirado más de 75.000 dólares en bebida, bailarinas y putas. Cínicos, cuando afirman una y otra vez que no tienen opción, que no deciden ni controlan nada, que están en una rueda.

Pero también solitarios que lloran la muerte de su único amigo (el perro). Desencantados, que se lamentan por haber abandonado la ingeniería real, la que construye carreteras, por la ingeniería financiera. Vencidos, cuando afirman una y otra vez que no tienen opción, que no deciden ni controlan nada, que están en una rueda.

¿Y es realmente así? El personaje magistralmente interpretado por Bettany dice “que se joda la gente normal. Al fin y al cabo ellos quieren lo mismo que nosotros; vivir en grandes casas y comprarse coches. Quieren el dinero pero a la vez hacerse los inocentes y no saber de donde vienen”. Es curioso que en esta especie de meritocracia de los negocios todos se sienten amos de su destino cuando se refieren a la posición que han logrado (“estáis donde estáis porque sois los mejores”) pero no respecto a las acciones pútridas que comporta: son culpa del mercado, culpa de todos. Al fin y al cabo, si es culpa de todos es tanto como decir que no es culpa de nadie, de la rueda de la fortuna, como si fuéramos en la edad media. Aun así hay diferentes grados de responsabilidad. Gastar más de lo que se tiene no es un delito, estafar, sí.

Pero las responsabilidades legales no se han depurado lo suficiente y no se depurarán nunca. Por eso el máximo directivo de Margin Call interpretado por Jeremy Irons come tan tranquilo el día de la tormenta y le pide a Kevin Spacey que se relaje. Ya tienen sus mansiones y sus Lamborghinis, ya han hecho dinero a espuertas y ni en toda una vida se lo podrán acabar. Parece decir, “sí, soy una mala persona, un mal directivo. ¿Y qué?”.

En suspens

Volia complir el tòpic d’aprofitar les vacances per llegir i pensar però he llegit poc i encara he pensat menys. M’he emportat Retratos y encuentros de Gay Talese per veure si se m’enganxava alguna de les qualitats de l’autor del magistralSinatra está resfriado (tot i que m’ha emocionat més el retrat d’un Peter O’Toole apassionat, d’una sensibilitat extrema, etern buscador de la bellesa).

L’artista Mila Lozano, a qui vaig tenir la sort d’entrevistar per a la revista Business Woman, ha pintat una sèries de quadres anomenada En suspens. Segons Mila, “reflexa el trànsit entre el que és possible i el que, al final, emergeix, una realitat no manifesta on les peces, tanmateix, es mouen”. Doncs així he passat les vacances: en suspens, com atrapada en una llarga migdiada estiuenca de persianes baixades i cigales cantant. S’haurà mogut alguna peça sota la superfície somorta?

Al maig em vaig plantejar fer un post sobre la mobilització dels indignats. Sembla que hagi passat un diluvi des d’aleshores! La veritat és que la moguda em va agafar amb calces, com a molts comentaristes que escriuen des de els púlpits amb el posat del “quan tu hi vas jo ja hi torno” encara que cap ho va reconèixer. Em vaig plantejar quina informació econòmica ens interessa realment a la gent del carrer, al ciutadà mitjà, o com coi vulguem anomenar-nos, i sobretot, quina informació puc aportar amb els meus limitats mitjans i coneixements

Mentre hi pensava llegia articles econòmics d’indignats il·lustres de casa nostra, alguns no alineats amb les idees i propostes del moviment de campanya, però no per això menys emprenyats: Arcadi Oliveres, Marc Vidal, Xavier Roig, Vicenç Navarro o Francesc Sanuy. Un reportatge sobre paradisos fiscals emès pel programa de TVE Documentos TV em va il·luminar; efectivament estàvem assistint a la fallida l’estat del benestar provocat pel frau, l’especulació i la incompetència. Res que no llegís o escoltés cada dia però que de sobte se’m revelava amb evidència. A aquesta visió del cataclisme se li sumava el fet que la revista Business Woman, en la que jo havia posat tants esforços i il·lusions es paralitzava (també en suspens?).

Han passat les vacances, els aldarulls de Tottenham, les declaracions del multimilionari americà Warren Buffet i de les grans fortunes franceses demanant pagar més impostos. Veurem esclatar o regenerar-se el sistema d’una vegada per totes o seguirem en suspens?

[Per cert, la multimilionària hereva de L’Oréal, Liliane Bettencourt, no està sent investigada per un frau fiscal de prop de 30 milions d’euros? Potser que no demani més impostos i que pagui els que deu, no?].

La millor opció d’oci en temps de crisi

“Un dia els articles de sex shop es vendran als súpers” em va dir fa temps una amiga. I tenia raó. L’altre dia, al Caprabo, a la secció d’higiene i bellesa, a més d’una àmplia gamma de preservatius Durex hi vaig veure una bona mostra de productes de cosmètica eròtica d’aquesta mateixa marca: lubricants de sabors de maduixa, cirera i pinya colada, amb efecte calor o fred i l’anomenat Original. També un gel de massatge 2 en 1, un gel estimulador de l’orgasme i un dels seus famosos anells. Aquests darrer producte no estava l’abast sinó tancat en pany i clau en una capseta transparent com les que hi posen a es llaunes d’escopinyes o d’altres articles llaminers, de preu elevat i fàcils d’embutxacar. Ja m’imagino l’escena del comprador demanant-li-ho a la caixera “un anell vibrador i una ampolla de Bourbon, si us plau”.

Des que l’any 2005 van treure el primer anell vibrador, Durex han anat ampliant la gamma de productes eròtics. És lògic que vulguin ampliar també el canal de distribució doncs en no ser productes profilàctics no té massa sentit que es venguin a la farmàcia, (tot i que les farmàcies venen de tot, inclús medicines). Fa un any o més vaig veure que venien lubricants i anells Durex en una màquina expenedora de l’estació d’Avinguda Tibidabo. Potser al Carrefour o d’altres grans superfícies ja fa temps que hi tenen articles eròtics de Durex però aquest és el primer cop que els veig en un súper. Al Mercadona només hi tenen els condons. Al Bonpreu també estan per poques alegries: a més dels preservatius només hi venen el lubricant Original, és a dir, el que no té efectes especials.

No fa gaire vaig tenir l’oportunitat de conèixer i entrevistar per a Business Woman Dina Hörnecke, sòcia fundadora i ànima de La Maleta Roja, empresa de venta directa de productes eròtics adreçada a les dones. Dina desprèn una alegria de viure que enamora i s’encomana. No sé si aquest vitalisme li ve pel tipus de negoci que regenta o si s’hi dedica perquè és així de mena, però sospito que sabria gaudir en qualsevol altra faceta. Aquest entusiasme aplicat als negocis l’ha portat a factura 2,5 milions d’euros anuals i a comptar amb prop de 400 assessores. Li preguntava a Dina quin sentit tenia avui en dia les reunions de presentació de productes de La Maleta Roja amb l’eclosió del comerç per Internet (la mateixa empresa també té botiga en línia) i d’un nou tipus de Sex Shop gens sòrdid on la dóna es pot sentir còmoda. Per Hörnecke, la resposta és la catarsi que es viu en aquestes reunions, la complicitat que s’estableix entre assessora i clienta i en definitiva, tota una filosofia que la pròpia Dina transmet a totes les seves col·laboradores. La Maleta Roja ofereix un assessorament a mig camí entre la consulta del sexòleg i el sex shop que, segons la fundadora de la Maleta Roja, per més obert que sigui, no deixa de ser un lloc públic, poc apte per obrir-se a preguntar segons què.

Per comprovar-ho, l’altre dia vaig a anar a una botiga Sensualove, oberta, lluminosa, i transparent. Des de fora pots veure qui hi ha dins, en aquest cas, una noia d’uns 30 anys i una parella. A la porta anuncien que també fan reunions de tupper sex i coaching sexual (ja hi tornem a ser amb el coaching!). Cal dir, en honor de la botiga que és una de les poques franquícies que ocupen la Rambla Catalunya on les dependentes et vénen atendre en lloc de defugir-te parapetant-se al mostrador o petant la xerrada pel mòbil. No és qüestió de perdre vendes en un negoci on una part dels clients no saben ben bé què comprar i no s’atreveixen a preguntar-ho. La noia que em va atendre no podia ser més simpàtica ni tenir millor disposició. Em va deixar anar a raig tota una exhaustiva explicació de diversos productes encara que, segons com, una avançada tan directa més que trencar el gel et deixa més parat que un retrat. Sensualove compta amb 14 botigues a Espanya i projecta obrir ben aviat una altre establiment en un important carrer de Barcelona.

Dina Hörnecke em comentava que de moment no han notat la crisi tot i que el 2011 els feia una mica més de por. Sensualove va incrementar les seves vendes un 12% el 2009 (del 2010 no n’he trobat dades). Sembla que en temps de vaques magres, la millor opció d’oci és quedar-se a casa i gaudir d’un dels pocs plaers gratuïts tot amanint-lo amb alguna joguineta. I si no volem gastar ni en això, em quedo amb un consell que ens brinden Alex Cipollini i Laura Orsina a El Blog Alternativo; en una societat on prima la ment, per gaudir més del sexe el primer pas és despertar la sensualitat, obrir els sentits vivint intensament totes les sensacions que ens regalen: el tacte de l’aigua sobre la nostra pell a la dutxa, l’olor del cafè, el gust del suc de taronja… És de franc.

Apujar el sou està passat de moda

Quan jo berenava bocata de foie gras i mirava el programa Un globo, dos globos tres globos per la tele, moltes mares feien només de mestressa de casa i amb un únic sou mitjà vivia una família de cinc persones sense passar penúries. Fins i tot amb segona residència! Es viatjava molt menys que ara, entre d’altres motius, perquè nord enllà els preus eren molt més cars i menjar una pizza a Copenhague o a Amsterdam sortia a preu de restaurant de luxe de Barcelona.

Però els anys han passat, algunes coses han canviat i d’altres no tant. Ara viatgem més a Europa perquè hi han bitllets d’avió a preus de saldo i des de que paguem amb euros, una pizza a Copenhague o a Amsterdam costa com aquí. Les dones s’han incorporat massivament al mercat de treball amb la qual cosa si abans amb un sou mitjà vivia prou folgadament tota una família ara, amb dos sou mitjos hauríem d’anar amb Ferrari i tenir un amarrador al port del Masnou. O plantejat d’una altra manera, els progenitors podrien treballar mitja jornada, dedicar més temps al fills i al oci i amb dos mitjos sous viure com es vivia abans amb un de sol però amb els pares compartint rols als 50%.

La idea està tant lluny de la crua realitat que em pixo de riure només d’escriure-la. Que ha passat pel camí? Doncs han passat massa anys i moltes coses per poder-les estudiar aquí doncs l’anàlisi seria molt més complexa que la regla de tres patillera que he fet al paràgraf anterior. Però el que si és cert i els números canten és que Espanya té un poder adquisitiu per sota de la mitja Europea. Es troba al mateix nivell que Eslovenia i Txèquia i per darrere de gairebé tos els països de l’Europa Occidental excepte Grècia i Portugal (Menos mal que nos queda Portugal, com cantaven Siniestro Total). I això que són dades del 2008 publicades al Eurobaròmetre 2010, quan la crisi encara no s’havia acarnissat tant en nosaltres. Fa poc El País donava a conèixer que, segons la consultora Michael Page, el salari mig a Espanya és de 22.000 euros bruts, un 37% menys que els 35.000 de la mitjana europea.

Ara Joan Rosell, president de la CEOE diu que apujar els salaris segons el IPC està antiquat (via Economia Digital). I tant! Jo ja coneixo diverses empreses que han congelat sous tot i que nos semblen gaire modernes. Potser és la seva manera de posar-se a la avantguarda. Rosell assegura que cal lligar salaris a productivitat sobretot ara que “l’economia va cap avall”. Quan anava “cap amunt” ningú li va semblar que els assalariats havien de participar més dels beneficis de les empreses. Hi ha, però, qui pugi o baixi, sempre guanya una morterada. Al 2009, en plena crisis els alts directius de l’IBEX es van apujar el sou un 20% de mitja tal com informava Expansión (home, ja està bé que cobrin més però el milió d’euros de mitja està una mica massa lluny dels 22.00 que dèiem abans). El líder dels empresaris espanyols posa com a exemple a Alemanya que “va reaccionar abans i van decidir emmotllar els salaris a la realitat econòmica”. Curiosament el president dels empresaris alemanys afirma a la contra de La Vanguardia que el que hem de copiar-los és el seu sistema de formació cosa que aquí no se’ns ha acudit.
Sigui com sigui, tal com explica admirablement Àlex Font al bloc del diari Ara, és més fàcil aconseguir una pedra al fetge que pujar de categoria salarial la qual cosa ja és prou dura per tota una generació estafada de mileuristes amb carrera i màster. Només falta que els congelin els sous perquè és el més trendy.

Crisi econòmica o ètica? (II)

Mecanismes de control

Ningú dubta del poder de la temptació del guany fàcil. Aleshores potser necessitem mecanismes i organismes de control més ferms. Francesc Sanuy planteja, com a primer pas, “implantar una transparència avui inexistent. Ara que hem comprovat que l’avarícia d’uns pocs irresponsables pot plantejar un perill sistèmic, caldrà que els reguladors apliquin normatives igualment sistèmiques i, per això, és necessari que els models de risc no puguin ocultar unes exposicions que, si no hi ha la deguda transparència, queden ocultes. Fins i tot un barrut i un aprofitat com Lloyd Blankfein, president de Goldman Sachs, s’ha vist obligat a reclamar transparència, atès que allò que compta no és la quantitat de capital sinó la seva qualitat”.

En un debat sobre la regulació financera en el recentment celebrat Fòrum Econòmic Mundial de Davos, el president del Banc Central Europeu (BCE), Jean-Claude Trichet, va dir que «estem obligats a fer el sistema financer més resistent que abans» amb normes globals. El president del BCE va afegir que estan en marxa una sèrie de reformes a Europa, on la supervisió financera malgrat l’existència de la Unió Europea (UE) i el mercat comú és nacional, per millorar la coordinació entre supervisors. «No ens podem permetre dues vegades haver de plantar cara a una crisi financera com aquesta», va dir Trichet, que va destacar els progressos que han fet el G-20, el Consell d’Estabilitat Financera i el Comitè de Basilea en la gestació de la nova regulació per reformar el sistema financer.

Altres, com l’economista Marc Vidal, opinen que abans de plantejar-se noves regulacions s’han de fer complir les lleis vigents. «Crec que el que cal és més serietat en el control sense arribar a la intervenció. Quan diuen que el sistema financer internacional s¡ha de regular més s’obliden que el problema no ha estat la manca de control, el problema és policial, ja que hi ha hagut molts delinqüents que s’han saltat la legalitat fins a portar la credibilitat del sistema contra les cordes. El mateix ha passat a casa nostra. Cal més control i menys berenars de saló.»

Francesc Cabana va més enllà de les lleis: «M’interessa destacar la diferència que hi ha entre la corrupció, que mereix una sanció penal, i aquelles actuacions legítimes que no contravenen cap disposició legal, però que èticament són reprovables. Un exemple poden ser els sobresous d’alguns alts executius als Estats Units o a casa nostra mateix, els quals són simplement exagerats i representen una bufetada per a tots aquells que pateixen. La reintroducció de l’ètica és responsabilitat de la societat i dels governs democràtics que ella elegeix. Una ètica que no consisteix tan sols a no robar i no estafar, sinó també a guanyar-se la vida amb una feina que afegeixi alguna cosa a la cultura o al nivell de vida dels ciutadans.»

Capital ètic

Es tracta, per tant, de practicar una economia moral? Avui en dia la riquesa de les nacions no es basa només en el capital físic, el capital financer i el capital humà, tal com va desenvolupar Adam Smith en la seva obra cabdal, sinó que cobra una rellevància especial el capital ètic, és a dir, el conjunt de valors que una nació crea i comparteix. Com que generen confiança, la participació cívica, el teixit associatiu i el grau d’implicació dels ciutadans formen un capital social que contribueix de manera decisiva al desenvolupament econòmic i a la consolidació dels valors democràtics.

La confiança consisteix en l’expectativa respecte d’un determinat comportament basat en normes i valors compartits per tots, com ara l’honradesa, la lleialtat… La confiança és imprescindible en una economia de lliure mercat i, per això, la pèrdua de confiança ha fet trontollar el nostre sistema econòmic.

Quan parlem de confiança i valors compartits no ens referim només entre la societat civil, sinó també entre ciutadans i poders públics, i ara mateix ens trobem a les antípodes d’aquest desideràtum. Segons l’índex de percepció de la corrupció que cada any elabora Transparència Internacional (TI), Espanya ocupa el setè lloc a Europa de països menys corruptes i el 28è al món, la qual cosa suposa un descens de cinc llocs respecte de l’any anterior. Quant a qualitat democràtica, ocupem el 16è lloc.

Nou contracte social

«Vaig ser membre d’un equip d’estratègia a la xarxa amb Bayrou fa uns anys i ara ho faig amb altres partits. Llavors ja vàrem saber que l’aposta s’havia de produir clarament per un nou contracte social en què la societat neixi de legitimitats múltiples; en què l’Estat sigui un soci, un fedatari, i si cal, un inspirador. França ha estat el centre ideològic que ha aconseguit històricament marcar les noves dinàmiques. Refundar la democràcia seria la clau», explica Marc Vidal. «Cal utilitzar els nous sistemes de tecnologies de la informació que tenen com a punt de partida la interactivitat del ciutadà, com la web social o la xarxa 2.0. Si això és fa de veritat i no com un mer estatus electrònic, podem avançar», afegeix.

Si la transparència és la millor defensa contra la corrupció, les noves tecnologies juntament amb la indispensable implicació ciutadana poden ajudar a fer la llum. Obama, arran del Pla d’estímul de l’economia per sortir de la crisi, que ha suposat una despesa pública de gairebé 800.000 milions de dòlars, ha llançat el projecte recovery.gov. Es tracta d’una web a través de la qual els ciutadans poden controlar la quantitat de diners invertida fins al moment o l’estat de desenvolupament dels diferents projectes, fins i tot dels que s’estan realitzant al barri d’un mateix, amb la possibilitat de denunciar incompliments i fraus. Les noves tecnologies, que ens estant portant cap a una nova economia i una nova societat, també poden ser una eina per a una nova política, que bona falta ens fa.

Crisi econòmica o ètica? (I)

(Aquest article va ser publicat al número tres de la Revista ACCID)

La crisi econòmica que estem patint té les seves arrels en una falta d’ètica generalitzada de la qual no s’escapen directius, banquers i polítics. Moltes veus clamen per recuperar determinats valors. Però quines mesures podrien assegurar l’ètica i la transparència d’empreses i institucions?

Després de gairebé dos anys sentint a parlar de la crisi, llegint articles i llibres sobre la matèria i escoltant els experts per ràdio i televisió, hem arribat a entendre les causes de l’escenari econòmic en què ens trobem. Però, tot i comprendre la successió de catastròfiques dissorts financeres, l’interrogant que ens queda és com és possible que algú tingui la barra de concedir crèdits hipotecaris amb la seguretat que no seran retornats per després convertir-los en un producte financer? Perquè les hipoteques subprime no són res més que això…

Com ja sabem, les hipoteques subprime van provocar una manca de liquiditat, la fallida de Lehman Brothers i la pèrdua de confiança global. Però si les subprime són l’origen del problema, anant més enllà, podríem concloure que la raó última és la manca de principis ètics? «La crisi actual té moltes causes, però una d’elles és, molt clarament, el que jo anomeno fent servir una expressió utilitzada pel president Obama “la cultura de la cobdícia”. El món dels negocis tendeix a concentrar-se a guanyar diners i oblida que els guanys legítims d’un negoci s’han d’aconseguir en el marc d’un respecte als altres. Un fet que no sempre es dóna», afirma l’advocat i historiador de l’economia Francesc Cabana, que recentment ha publicat un llibre que es titula precisament així: La cultura de la cobdícia.

Manca d’ètica globalitzada

Si un dels trets distintius d’aquesta recessió respecte a d’altres crisis cícliques anteriors és el seu abast mundial, un altre podria ser la manca d’ètica globalitzada. I és que aquesta cultura de la cobdícia no es limita únicament al cas de les hipoteques subprime dels Estats Units. A casa nostra, el negoci del totxo ha enriquit especuladors, bancs i ajuntaments (quan no directament alguns polítics) que creien que la construcció creixeria fins a l’infinit. Així es van entestar a concedir hipoteques a tort i a dret i a construir amb desenfrenada fal·lera fins i tot quan ja hi havia un greu desfasament entre els habitatges construïts i la creació de noves llars. L’abús de la Llei del sòl, que permet als ajuntaments requalificar terrenys agrícoles per convertir-los en urbanitzables, ha provocat una allau de casos de corrupció política. El més sonat dels últims temps ha estat el cas Pretòria, que ha suposat un daltabaix polític i ha donat un cop mortal a la confiança dels ciutadans en els seus representants.

«La cleptomania institucional i la mediocritat dels gestors públics són els causants de la corrupció. De vegades em pregunto per què un regidor d’un poble qualsevol té el privilegi de poder aparcar el seu vehicle on vulgui gràcies a un salconduit en paper que concedeixen a tots els càrrecs públics d’aquell municipi. Vivim en una espècie de societat feudal garantida per la democràcia. La majoria d’aquests individus que aparquen on volen són éssers molt insignificants, l’únic valor específic dels quals per haver arribat a tan alt honor ha estat tenir molt bona relació amb qui fa les llistes del seu partit», afirma Marc Vidal, economista i director general de Cink.

Desafecció pels polítics

Les mesures que els poders públics estan prenent contra la crisi tampoc ajuden a millorar la desafecció dels ciutadans pels polítics. S’han injectat milions d’euros per recapitalitzar grans corporacions dirigides per directius que només s’han preocupat pel creixement del valor borsari de les seves empreses per poder així enriquir-se amb sous d’escàndol. Aquesta recapitalització, en canvi, no ha arribat als ciutadans en forma de concessió de crèdits, línies de descompte o moratòries. Quan els governs accepten que hi ha entitats de crèdit que són «massa grans per deixar-les caure», el que fan és incentivar que els individus guiats per l’ànim de lucre, que són els executius d’aquestes entitats, assumeixin un risc excessiu en lloc d’actuar amb la necessària i exigible prudència” assegura l’advocat i polític Francesc Sanuy que recentment ha publicat El plats trencats: banquers, polítics i ciutadans culpables i víctimes de la crisi econòmica. Per Sanuy “l’objectiu principal de qualsevol reforma del sistema que ha fracassat de manera tant sonora ha de ser obligatòriament la garantia que els contribuents no tornaran a treure mai més les castanyes dels foc als especuladors. A la Gran Bretanya, els bancs Northern Rock, Lloyds i RBS han costat 500 euros a cada família sense que els directius vagin a la presó”.

L’esmentada desafecció amoïna Francesc Cabana. «Aquells que vàrem viure la dictadura franquista valorem més que ningú el valor de la democràcia i d’unes eleccions. Em preocupa l’abstencionisme i la gent que considera que el seu vot no canvia res. No hi ha cap altre sistema vàlid que l’elecció lliure dels nostres representants i el seu seguiment a través de la transparència i la informació.»

Sense voler disculpar-los, més enllà dels financers que han creat actius tòxics, dels directius que han promès rendibilitats impossibles a canvi de salaris desaforats o dels polítics que han fet amistats perilloses amb els aprofitats, hi ha tota una massa social que també té la seva part de responsabilitat per voler comprar pisos que estaven molt per sobre de les seves possibilitats o per exigir una dècima més a un fons d’inversió. Marc Vidal opina que «la culpa és de tots. També d’una classe mitjana que ha perdut l’essència del seu valor. Ara només compta enriquir-se, fins i tot amb uns diners que no són capital. El diner pel diner, aquest ha estat un problema definitiu».

La crisi de valors va començar molt abans que la crisi econòmica. Segons afirmava el professor de l’IESE Josep Maria Rosanas en l’anterior número de la revista ACCID, «en els anys 80 es van deteriorar moltes coses; va sorgir aquest esperit de guany immediat, d’eficàcia immediata, del fet que només compta el que es pot mesurar, i aquesta és una de les causes de la crisi actual. Fer passar els valors econòmics per davant de tot ha estat el fruit més desgraciat de la caiguda del mur. El teló d’acer, com a mínim, feia por i ens retreia de posar en pràctica aquest economicisme que ens ha dut a la crisi». Francesc Cabana és de la mateixa opinió: «De pocavergonyes i de cobejosos n’hi ha hagut sempre, però en els darrers 25 o 30 anys el món dels negocis ha buscat amb deler els guanys importants i fàcils, mentre que la societat respectava i admirava aquestes fortunes fetes al marge de l’esforç i del treball», afirma.

Això només ho arreglem entre tots?

Dijous: rebo un correu electrònic d’una col·lega periodista que em diu “segur que ja estàs tipa de sentir parlar de la crisi i escoltar males notícies” i em recomana visitar el web http://estosololoarreglamosentretodos.org/per descobrir “històries d’esforç, d’il·lusió, de ganes, de coratge. T’animaran molt”. Penso que es una iniciativa voluntariosa d’uns quants esforçats però quan entro al web ensopego amb les cares de l’Andreu Buenfuente i d’en Ferran Adrià. A més d’esforçats, com a mínim estan ben relacionats. Divendres: esmorzo un tallat calentó amb torrades amb els diaris del dia i el estosololoarreglamosentretodos ocupa una plana sencera de publicitat a tos ells. Diumenge: agafo el metro per anar a passejar vora mar i en la macro pantalla de l’andana passen el vídeo d’estosololoarreglamosentretodos. Es veu que també l’emeten per la tele. Dilluns: a la feina entro a la plana web de la Vanguardia per buscar una informació i sense encomanar-se ni a Déu ni a sa mare se m’obre a pantalla completa l’estosololoarreglamosentretodos.org.

Però això qui ho paga?

Segons el quienes somos de tan inestimable web, la idea va ser un tal Jaime, professional del màrqueting que amb l’ajuda de la seva senyora va engrescar les Cambres de Comerç i algunes “importants” empreses que es van decidir a col·laborar de forma “desinteressada i anònima” formant la Fundación Confianza.

Juntament amb les Cambres, les companyies que formen part de l’esmentada fundació són Telefònica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Banc Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Red eléctrica, Mapfre, Renfe, Abertis, Mercadona, Indra i la patronal de la construcció, Seopan.

En definitiva, empreses, en la seva majoria, que sobreviuen i creixen gràcies a una situació de monopoli o oligopoli i a que han rebut ingents injeccions de diners públics sufragats amb els nostres impostos (per no parlar dels preus que ens imposen, inclosos els peatges d’Abertis). Aquestes companyies s’han gastat 4 milions d’euros, segons la nota d’Europa Press, en aquesta moguda. Ara ja sé perquè ENDESA m’ha apujat el rebut de la llum; per pagar una campanya per dir-me que m’animi i sigui més optimista!

Per descomptat, en la seva campanya no esmenten els polítics, no cal esperar solucions d’ells, que no els paguem per pensar. Papà Estat no ens ho pot arreglar tot, home ! A veure si treballem més, tenim més iniciativa i consumim més. Ah! I a somriure que som uns malcarats, uns apalancats en la cultura del no.

Ningú posa en dubte que el derrotisme no porta enlloc i no està de més recordar-ho, pero ho han de fer precisament aquests? O és que aquest bonrotllisme d’esplai ha de bandejar l’assumpció de responsabiltiats, la reflexió sobre el nostre model ecònomic i la proposta de solucions serioses? Al respecte, us recomano aquest post del Blog Salmón.

I, per cert, com és que en Jaime i senyora, els protagonistes d’aquest conte de la vora del foc, no surten per enlloc en la bonica campanya de SCPF?

Una mala persona no pot ser un bon directiu (II)

(Continuació de l’entrevista a Josep Maria Rosanas)

Vostè, que ha incidit tant en la importància del capital humà, què en pensa quan veu tota aquesta allau d’expedients de regulació? Són necessaris o hi ha molt d’oportunisme?
Podem pintar dues històries diferents. Si una empresa per sobreviure ha de treure la meitat de la plantilla, és millor que ho faci. Ja ho deia el president Pujol, «sobretot que no tanquin les empreses», perquè si bé ara redueixen, un altre dia poden tornar a ampliar, però si tanquen no tornaran a obrir.

L’altra versió és que, si l’empresa ha invertit diners en formar aquell capital humà, ara l’està dilapidant. De la mateixa manera que una empresa que tanca no es tornarà a crear, els que marxen no tornaran perquè han quedat cremats.
Per això no entenc que, en una economia que anomenem del coneixement, on els recursos humans són importantíssims, les organitzacions d’empresaris estiguin sempre demanant abaratir l’acomiadament. L’acomiadament és car per si mateix si l’empresari ha complert amb les seves obligacions competitives i ha donat una formació al personal. Això és molt més car que els 45 dies per any treballat. En aquest tema hi ha una falta de racionalitat per part dels empresaris i de la dreta. De la mateixa manera que hi ha hagut una falta de racionalitat en l’esquerra quan ha creat tots aquests models de contractes temporals. Quan contractem una persona, al cap de tres mesos ja podem veure quina actitud té (a vegades, el primer dia!), i aleshores acomiadar-la és baratíssim. Si després de 30 anys l’has d’acomiadar perquè és un inútil, la culpa és teva.

Creu que anem cap a un nou management, una nova manera de fer?
Crec que el management de fa 30 o 40 anys era millor que el d’ara. En els anys 80 es van deteriorar moltes coses; va sorgir aquest esperit de guany immediat, d’eficàcia immediata, del fet que només compta el que es pot mesurar, i aquesta és una de les causes de la crisi actual. Com a reacció, ara s’estan intentant recuperar alguns valors, però de nous no en tenen res.

 

I es recuperaran?

Espero que sí. Hem viscut un economicisme, fer passar els valors econòmics per davant de tot. Crec que aquest ha estat el fruit més desgraciat de la caiguda del mur. La caiguda del mur va donar uns fruits boníssims per als que estaven a l’altra banda, que van poder millorar una mica la seva situació. Per a Occident, la caiguda del mur va ser fatal, perquè el teló d’acer, com a mínim, feia por i ens retreia de posar en pràctica aquest economicisme que ens ha dut a la crisi. També s’ha de dir que malgrat la crisi el PIB per càpita és el més alt que hi ha hagut mai.

Potser hi ha hagut una obsessió pel creixement i no és possible anar creixent sempre…

Hi ha una mena de fetitxisme del número. Dir que hem crescut un 0,2% vol dir que essencialment estem igual que estàvem, un pèl millor o potser un pèl pitjor. S’ha de tenir en compte que moltes d’aquestes dades es calculen segons les dades de comptabilitat de les empreses que per naturalesa són, fins a cert punt, subjectives.

Vostè, que és professor, fins a quin punt creu que l’educació és fonamental en aquest canvi de valors?

Ho és i fins a dia d’avui les escoles de negoci no estan fent bé els deures. A les escoles de negoci s’han explicat moltes de les teories que han conduït a la crisi. Però alguns col·legues i jo mateix també estem predicant el contrari des de fa més de 10 anys. Hem tingut alguna contribució positiva i espero que la seguirem tenint.