La caída de dos mitos empresariales: Google y Apple

Hace unos años vino a España Bernard Girard. Hacía poco que este consultor de management había publicado El modelo Google y daba entrevistas y conferencias sobre Google como nuevo paradigma de la gestión empresarial. Entonces todos estábamos fascinados por la compañía y sobre todo por cómo Google gestionaba los recursos humanos y generaba innovación. La empresa se basa en una gestión colaborativa horizontal, no jerarquizada, donde el conocimiento y la creatividad fluyen. Un modelo más cercano a la universidad que a la empresa. Además, los trabajadores disponen de un 20% de su tiempo para dedicarlos a proyectos personales de investigación. Todo el mundo quería trabajar en Google y la sola contemplación de sus oficinas con toboganes y billares provocaba delirios. Quizás inspirándose en Google, las nuevas instalaciones de Esade Creápolis cuentan con una área de juegos y EADA proyecta hacer una aula de innovación y creatividad con almohadas por el suelo y toda la pesca. Incluso algunos, como apunta el consultor Xavier Marcet, se han creído que basta con poner un futbolín en la oficina para ser Google. Y no.

Ahora quién se pasea por los medios presentando un nuevo libro sobre Google es Alejandro Suárez que acaba de publicar Desnudando a Google. Suárez asegura que Google el año pasado ganó en España 1.550 millones de euros sin tributar prácticamente nada gracias a una maniobra legal que le ha permitido ahorrarse de pagar a los españoles 300 millones. Una triquiñuela quizás no del todo ilegal pero que, según el autor, es moralmente discutible especialmente cuando el Estado Español está sufriendo fuertes recortes en sanidad y educación. Suárez añade que Google nos ofrece servicios gratuitos que no lo son tanto pues a cambio le estamos vendiendo nuestra privacidad, nuestra intimidad, nuestra alma.

La presentación del libro ha coincidido con la entrada en vigor el pasado 1 de marzo de la nueva política de privacidad de Google. Según la empresa, se trata sólo de unificar las condiciones de todos sus servicios de forma que el usuario pasa a tener un perfil único para todos las aplicaciones Google. De este modo, nuestras búsquedas y la publicidad que las acompaña son más personalizadas. La compañía asegura que no está recogiendo información nueva sobre nosotros pero en la red han saltado todas las alarmas. Varios blogs y medios proponen medidas para proteger nuestra privacidad frente a Google. El diario Ara da cinco consejos para ello, Enrique Dans, profesor de Sistemas de la Información en el Instituto de Empresa, habla del uso del Do Not Track Plus y nos invita a que comprobemos lo que Google sabe de nosotros a través de las Ads Preferences. En realidad la organización puede saber mucho más: nuestro correo (Gmail), nuestros escritos (Google docs), lo que leemos (Google Reader), lo que hacemos cada día (Google Calendar), nuestras conversaciones (Google Groups), etc. Lo más inquietante, sin embargo, es nuestra dependencia de todos estos servicios. Me proponen firmar una petición para exigir una explicación a Google sobre su nueva política. ¿Cómo? ¡A través de Google Groups! No sé si es un chiste o una pesadilla de ciencia ficción.

Bernard Girard decía que Google lanzaba servicios innovadores sin tener claro su rentabilidad económica. Lo más importante era que fueran útiles para el usuario, después ya buscarían los beneficios económicos. Bien, pues parece que ya se los van encontrando. Deben de ser bastante interesantes como para andar a la greña con Apple por nuestra privacidad tal como ha desvelado el Wall Street Journal y explica de forma entendedora Enrique Dans.

Apple es otra empresa adorada por su capacidad de innovación y Steve Jobs su mesías. Cuando murió los panegíricos al fundador de Apple llenaron los medios y su soberbio discurso en la Universidad de Stanford fue revisualizado un montón a veces. Jobs y Apple eran el camino a seguir especialmente en nuestro país, paraíso del tocho y la hostelería. Poco después, como no, empezó a hablarse del lado oscuro de Jobs. Primero sobre su personalidad (tirano y egocéntrico) y después sobre su empresa. Concretamente sobre las condiciones laborales en las fábricas chinas que trabajan para Apple. En el documental de la ABC The iFactory muestra niños de 13 años que trabajan 16 horas diarias por 70 centavos la hora en una fabrica rodeada de redes para evitar los suicidios de los empleados lanzándose al vacío. Incluso el catedrático en políticas públicas Vicenç Navarro pone en entredicho la capacidad de innovación de Apple pues asegura que muchas innovaciones de las empresas americanas de nuevas tecnologías se han gestado en realidad en centros académicos financiados por el gobierno federal de Estados Unidos que invierte enormemente en I+D.

Entre una cosa y otra se nos han caído dos mitos empresariales. Parece que la empresa perfecta (puntera, rentable y socialmente responsable a todos los niveles) no existe, es una utopía. Hará falta, pues, seguir buscándola o crearla.

3 comments

  1. Judith dice:

    Molt bon article ! si les contradiccions de les grans empreses… i felicitats pel nou blog !
    et desitjo molt d’èxit,
    Judith

  2. Felicitats per l’article.
    A mi la gent que va d’un excessiu bon rotllo sempre em fa sospitar.
    Si a les empreses on he estat fins ara m’haguessin posat un tobogan hagués pensat que passava alguna cosa estranya. A la feina, s’hi va a treballar, i mentre respectin els teus drets i tu compleixis amb allò que et demanen no hi ha més. Som adults, finalment…

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