Archive for Dèries socials

En contra de El secreto y del pensamiento positivo

Podría haber formulado el titular de esta entrada en positivo (por ejemplo, “A favor del pensamiento crítico”), tal como recomiendan los seguidores de la religión del llamado wishful thinking. Pero, claro, no les quiero dar la razón. Aclaro que con un buen cafelito en la mesa, contemplando, por un lado, el mar y las palmeras en un día de sol, y, por otro, el entrenamiento del equipo masculino de waterpolo del Club Natació Atlètic Barceloneta, no me siento negativa ni amargada, precisamente (cómo algunos podrían pensar). Más bien me siento como una alumna que hace campana: díscola y libre.

Nunca he buscado El secreto pero El secreto, de vez en cuando, me viene a buscar a mí (¿será por voluntad del universo?). Recibo mensajes de alguien que habla de este best seller mundial de Rhonda Byrne o de la película del mismo nombre y los recomiendan para conseguir objetivos profesionales y empresariales. También, de forma implícita, leo consignas en la línea del pensamiento positivo: protestar o criticar el sistema es “muy negativo”, no nos tenemos que fijar en lo que hacen las élites políticas y económicas sino en nosotros mismos. O también, que un enfermo de cáncer se puede curar si tiene bastante voluntad y si se acaba muriendo es porque no había afrontado una metástasis del copón con suficiente optimismo. Evidentemente, instalarse en la queja constante me parece improductivo y desgastador y creo que una actitud optimista y vital son un factor clave para recuperarse de una enfermedad. Pero me niego a vivir en un falso mundo de Yupi donde todo, desde la crisis al cáncer, es maravilloso. Se puede ser crítico y optimista a la vez. Lo uno es una actitud intelectual, lo otro, una actitud vital.

Como tenía la mosca detrás la oreja me decidí a ver la película El secreto. De entrada su estética ocultista al estilo del Código da Vinci pero en cutre me echó atrás. También me sorprendió su materialismo e individualismo desatado. Algunas imágenes que ilustran los testimonios de los participantes son absolutamente bobaliconas: la chica que mira concentrada un collar en un escaparate y después se lo regalan. El tipo al que le roban la bici justamente por asegurarse de que el candado está bien cerrado (¿quizás tendríamos que dejar las bicis sin atar? Mejor abstenerse de probarlo en Barcelona). La mujer que se cura un cáncer sin quimioterapia ni radioterapia, sólo con autoconvencimiento y películas de Charlot. Los gurús de andar por casa que aparecen dicen grandes verdades (no es ironía): hay que amarse a un mismo para amar a los demás y que los demás nos amen. Hay que estar agradecido a la vida por todo lo que ya tenemos. Si nos concentramos en las cosas que nos gustan de nuestra pareja en vez de en lo que nos molesta, nuestra relación mejorará. Si tenemos una actitud positiva nos sentiremos mejor, lo transmitiremos a los otros y los atraeremos. ¿Pero atraeremos un BMW o un cheque de 100.000 dólares, tal como asegura la peli? ¿Cómo se produce este salto de la psique a la realidad física?

Para el psicólogo Rafael Santandreu, autor de El arte de no amargarse la vida, pensar que si deseo una cosa la obtendré no es más que un pensamiento mágico, acientífico, tal como afirma en esta entrevista en el programa Singulars. Santandreu asegura que estas ideas tienen éxito porque todo lo que es mágico y misterioso nos atrae y, sobre todo, porque no piden ningún esfuerzo. Más lejos va Barbara Ehrenreich, periodista autora de Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo. En esta entrevista en el Magazine de La Vanguardia, Ehrenreich critica que el pensamiento positivo se centra en atraer bienes y no en hacer un mundo mejor. Asegura que esta corriente anula el sentimiento de colectividad, pues si partimos de la base de que todo lo que nos pasa es culpa nuestra y que tenemos que huir de los quejicas, estamos evitando cualquier acción crítica organizada al sistema.

La periodista explica como el pensamiento positivo se usa mucho en el ámbito profesional como herramienta de motivación. Es por eso que quedo para tomar un café con Sol Arrabal, coach con formación teatral y en focusing. Según Sol, el error del pensamiento positivo es la negación de “la sombra”, de nuestro lado oscuro. Todos sentimos en algunos momento rabia, dolor, miedo… emociones que forman parte de la vida. “Rechazarlo sólo fomenta el individualismo y la carencia de empatía y genera un sentimiento de culpa y frustración en quien lo sufre. No se tiene que negar “la sombra”, sino encender una luz”, afirma. Es decir, permitirnos nuestros sentimientos y mirarlos frente a frente para averiguar qué nos pasa. Como coach, Sol asegura que algunos profesionales de este ramo practican el pensamiento positivo para buscar una solución rápida a los problemas de los clientes, solución que acaba siendo sólo un parche, pues no va al fondo de la cuestión. Ella defiende un slow coaching dónde es fundamental acompañar a la persona en sus emociones y ayudarla a avanzar en el autoconocimiento.

Para que no sea dicho, me quedo con una frase de uno de los participantes en la película El Secreto: “Si algo te divierte, ¡por el amor de Dios, hazlo!” Pues yo me he divertido mucho escribiendo esta entrada. Para acabar, os dejo una canción “muy positiva”, interpretada en la magnífica serie Tremé.

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Publicar en la era digital

Si el otro día hablaba aquí sobre leer en el siglo XXI, la era digital o cómo queráis llamarle a la época que vivimos, hoy quería hablar sobre escribir y, más concretamente, publicar. La autoedición no es nada de nuevo pero hoy en día está al alcance de todo el mundo gracias a plataformas de autoedición digital gratuita como por ejemplo, Lulu o Bubok. Lo difícil sigue siendo vender libros, y que te los lean, todavía más.

Para informarme sobre el tema llamo a Ignacio Lloret, mi amigo escritor (siempre se tiene que tener uno, al igual que uno médico o abogado). Ignacio vive en Navarra pero hoy, mientras hablamos, se encuentra en Tenerife mirando el océano. Yo también miro el mar desde la terraza o, cuando menos, la parte de mar que me deja ver el edificio del Instituto de Investigación Biomédica. La experiencia de Ignacio con la autoedición digital ha sido una enredada. El 2009, publicó la novela El regreso de Albin, en formato electrónico a través de la empresa navarra Leer-e. La editorial no firmó ningún contrato con él, no hizo ninguna presentación del libro tal como se había comprometido, ni nunca le ha hecho ninguna liquidación ni le ha dado un duro por los ejemplares vendidos. Ahora, esta novela se puede comprar por Internet en todas partes (Casa del Libro, Barnes & Noble, iTunes… ) pero casi nadie se ha enterado de su existencia. Por el contrario, su compilación de relatos Monocotiledóneas, publicada un año antes en papel en una editorial convencional, tuvo bastante eco en Navarra y algunos amigos y conocidos de Barcelona nos quedamos sin poder comprarla. Ahora ya no la podemos adquirir en ninguna parte debido a la vertiginosa rotación de stocks que practican las librerías ante el alud de novedades editoriales. Ignacio ha decidido coeditar su próxima novela, Tu alma en la orilla, con el editorial bilbaína Ediciones Beta. “Me costará un dinero pero no quiero ir detrás de las editoriales”, asegura. Ignacio presentará la novela en abril en una librería de Barcelona. A parte, quiere corresponsabilitzarse de promocionarla por la red.

Como ejemplo de fenómeno de marketing “yo me lo guiso, yo me lo como” tenemos la novela Un hombre de pago de Neus Arqués. La autora la coeditó harta de que los agentes literarios y las editoriales la ningunearan (“tiene poca sustancia”, “es demasiado comercial” (!?) ). Como experta en marketing digital (con esto se gana la vida) la promoción corrió de su cuenta y ¡de qué manera! A través del blog del libro y de referencias en otras bitácoras promovió un debate virtual y el interés por su novela se empezó a extender por Internet (pensemos que estamos hablando de una obra publicada en 2005, cuando prácticamente no existían las redes sociales). De la red saltó a la prensa impresa incluyendo una entrevista a la ansiada contra de La Vanguardia, la mejor página para vender libros, según Arqués. Y de aquí al éxito: se agotaron todos los ejemplares de Un hombre de pago pero la Editorial Umbriel la reeditó y la novela fue traducida al portugués y al ruso. La carrera mediática de Neus Arqués llegó a la televisión y culminó al ser entrevistada por el showman Boris Izaguirre. A raíz de la experiencia con Un hombre de pago, Neus Arqués escribió Marketing para escritores.

Pero el gran héroe de la libertad total para escribir y publicar y de la difusión cultural tiene un nombre: Hernán Casciari. Lo descubrí como autor del blog sobre series de televisión Espoiler, del cual ya hablé aquí. El abril del año pasado entré en Espoiler y me encontré con la sorpresa de la despedida de Casciari para dedicarse en exclusiva a su proyecto personal: Orsai. Orsai es una revista sin publicidad y con la mejor calidad gráfica posible. La versión digital es gratuita y la versión en papel se puede comprar bajo demanda. Más de 10.000 personas compraron el primer número. Después de un año, Orsai no sólo es una revista, sino también una editorial de libros y un bar en Buenos Aires. Casciari publica lo que le da la gana de forma gratuita y digital porque los lectores hagan con este contenido lo que quieran. La versión en papel la vende sin intermediarios, ni editoriales ni distribuidoras. Su filosofía es que los diversos soportes no se restan lectores sino que suman. Si a alguien le gusta tu obra que has colgado en Internet, querrá tenerla impresa. Esto, cuando menos, es cierto para la legión de fans de Casciari. Él lo explica casi cómo si fuera una fábula moral en este vídeo.

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Gracias a Internet sólo hace falta empuje y trabajo bien hecho para sacar una buena revista digital, ahorrándose los costes de impresión y distribución que, como no, siempre son mucho más altos que el trabajo de escritores, diseñadores, fotógrafos e ilustradores. Así han surgido iniciativas interesantes en su género como por ejemplo Kireei (decoración, manualidades, artesanía…) Atelier (una revista de moda diferente) o El Bombín Cuadrado (publicación cultural ). Kireei ya se ha empezado a publicar en papel y El Bombín Cuadrado lo hará el próximo año. Y es que con la crisis que hay y con Internet como plataforma y banco de pruebas, ¿a quien se le ocurriría sacar una revista nueva a quiosco sin tener detrás un importante grupo mediático o recursos suficientes para hacer una gran campaña de comunicación?

Leer o eLeer: Libros y lectura en la era digital

Basta. Ayer di un golpe a la mesa harta de ver mi librería hecha un desbarajuste, de que las visitas no pudieran coger un libro sin quedarse enganchados a la roña de los estantes. Se me hicieron las dos de la madrugada ordenándola y hoy me he quitado levantado crujida y con dolor de cabeza. Putos libros. ¡ todavía no he acabado el trabajo!

Me río recordando como mi obsesión lectora me provocaba delirios cuando imaginaba la gran biblioteca que tendría en una (lógicamente) enorme casa, o (rebajando las expectativas) los metros y metros de estantes cargados de volúmenes que forrarían mi encantador pisito. Por suerte, mi economía siempre raquítica ha moderado las compras compulsivas de libros. Por desgracia, se ha ha redirigido demasiado a menudo a las ediciones de baratillo y a los saldos.

Hace unos años vi la luz gracias a la película Roma de Adolfo Aristarain. En ella, un joven se presenta en casa de un escritor para trabajar como asistente. El chico se queda sorprendido de que un literato de renombre tenga una librería tan exigua y este le explica que es más que suficiente para albergar los libros que vale la pena leer. Como la librería en cuestión era, más o menos, como la mía, decidí que no ampliaría nunca el tamaño y que para ir haciendo sitio a nuevos libros me tendría que ir deshaciendo de morralla: libros malos, duplicados, maltrechos o cutres. Y en esto estoy. Haciendo el escrutinio. Ya veré si los llevo al punto de intercambio de libros de la Sagrada Familia o los libero haciendo bookcrossing. Podría anunciar aquí donde los dejo, tal como hace Joan de Segarra. El escritor a menudo abandona libros en la fuente de la Caperucita de Passeig Sant Joan y previamente lo avisa en su columna dominical en La Vanguardia. Se ve que entonces hay un montón de gente que ya le espera. Algunos libros me encantaría quemarlos como hacía el detective Carvalho de Vázquez Montalbán.

El tiempo y la tecnología también han acabado por apoyar mi nuevo minimalismo librero. Sabemos seguro que todos iremos a parar al libro digital cómo hemos ido a parar a todos los adelantos tecnológicos (¿todavía queda alguien que no quiere teléfono móvil?). Según datos del informePanel del libro, elaborado por GFK y presentado a la feria de contenidos digitales, FICOD, en España ya hay más de 440.000 lectores electrónicos, cifra bastante destacada en comparación con otros países europeos. Del fetichismo del libro pasamos pues al fetichismo de los gadgets lectores. La compra de contenidos es otra cosa. El año 2011, se venderán alrededor de 190.000 eBooks en nuestro país y en cambio las ventas de dispositivos de lectura electrónicos (eReaders) llegarán a las 280.000 unidades en España este año. Así, por cada aparato vendido en 2011, no se ha comprado ni siquiera un eBook. Ninguna sorpresa. Siempre se han vendido más libros que no se leen. Con el gadget en la mano, que es lo que mola, ¿por qué gastarse las pelas en libros?

Sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de contenidos gratis que circulan por la red de manera legal e ilegal. En páginas como LeerGratis proporcionan información de libros que se pueden descargar gratuitamente de la red. Ya existe también 24symbols, el llamado Spotify del libros, para leerlos en streaming. Mientras, las diversas iniciativas comerciales de ebooks se afanan para seducir los lectores: Amazon, que desde hace unos meses opera en España, ofrece el servicio @autor para poder comunicarte con tus autores preferidos y pronto sacará la tableta Kindle Fire. Apple también ha abierto el tenderete virtual de libros en España compatibles con todos sus dispositivos y (iPad, iPhone, iPod, iTouch) Casa del Libro no se acobarda ante estos gigantes y lanza la librería virtual donde venden también su propio eReader, Tagus, a precio de coste.

Hace un par de años me regalaron un lector electrónico pero me pareció tan antipático leer en él que lo cambié por unas botas negras de tacón y caña alta. No fue un adiós para siempre jamás, sólo un tiempo de espera para que la tecnología mejorara y los dispositivos se fueran volviendo más amables. Sí que empiezo a decir adiós a una forma de leer, a la lectura atenta y concentrada que, estoy convencida, sólo nos puede dar el papel. Soy de aquellas que si quiero asimilar bien un artículo ajeno o corregir uno de propio tengo que imprimirlo. Quizás vamos hacia una sociedad con Trastorno de Déficit de Atención colectivo, leyendo siempre en diagonal y saltando de vínculo a vínculo sin pararse a reponer en cabeza? Por otra parte, también es verdad que lectores solitarios calificados de “raritos” por amigos y conocidos ya no se sienten así gracias a la red y a clubes de lectura virtuales como por ejemplo The Copia o, en el ámbito catalán, Què llegeixes?

Mientras voy haciendo la pila de libros a abandonar. Ya he ido al punto de intercambio para informarme del horario y en vez de dejar ningún libro me he llevado tres.

Un hijo te cambia el trabajo

(Adaptación de un artículo escrito para el número 2 de la revista Business Woman que no salió a la luz).

«Un hijo te cambia la vida», repiten todos sin más explicación a padres y madres primerizos cuando el embarazo comienza despuntar. Un tópico de ascensor que, como todos, tiene su fondo de verdad. En este artículo hablamos de cómo nuestros retoños, pero sobre todo las pocas facilidades que nos da el entorno laboral para atenderlos, nos hacen replantearnos cómo, cuándo, dónde y hasta en qué y por qué trabajamos.

A menudo un hijo nos sitúa en medio del camino de nuestra vida sin importar nuestra edad. Rompe nuestros esquemas y se salta a la torera nuestra lista de tareas pendientes. De entrada, nos obliga a repensar nuestra organización diaria en aras de la tan traída y llevada conciliación. Una palabra que nos suena a utopía del siglo XXI cuando encontramos pocas facilidades para cumplir con nuestro trabajo y, a la vez, con la educación de nuestros hijos. Dos responsabilidades sociales que necesitan tiempo y dedicación, y la segunda, además, contacto y afecto, pues no pueden ejercerse la maternidad ni la paternidad enviando mensajes desde la BlackBerry. «Los niños y las niñas son el futuro de la sociedad; no crecen como hierbas salvajes en la cunetas del camino. Cuidar a las mujeres madres es cuidar también a la infancia y promover adultos en armonía consigo mismos. Un sociedad que se considere avanzada ha de tener esto bien presente», afirma la psicóloga clínica Gemma Cánovas en su libroEl oficio de ser madre.

Una cultura obsoleta

Sin embargo, como reconoce la propia Cánovas, la sociedad valora mejor el trabajo que la maternidad/paternidad, que a menudo se consideran como un hecho estrictamente privado y femenino. Esta ausencia de valoración social se refleja en las políticas sociales y en la cultura empresarial de nuestro país. En Noruega, Finlandia y Dinamarca, las bajas remuneradas por maternidad son hasta de un año, frente a las 16 semanas de España. El estudio de la Comisión Europea titulado Flexibilidad en el horario laboral e igualdad de género revela que, en países como Dinamarca, Suecia, Alemania, Finlandia y Noruega, entre el 50% y el 62% de los asalariados tienen cierto grado de flexibilidad en su horario laboral. Este porcentaje, en España, es sólo del 15,5% en el caso de los hombres y del 15% en el de las mujeres. Por no hablar de los horarios partidos que aquí se practican.

«España es el país que menos invierte en políticas familiares. Y no es cuestión de dinero sino de cultura», asegura la profesora del IESE y experta en conciliación Nuria Chinchilla. Una cultura que valora el presentismo por encima de la consecución de objetivos. «Está mejor visto ausentarse del trabajo a mediodía para practicar jogging que salir antes por la tarde aunque hayas trabajado el mismo número de horas», explica Judith Aparicio, exdirectiva de RRHH en Sara Lee e investigadora sobre educación para la Universidad de Barcelona. Aparicio, tras la baja maternal, optó por diferentes medidas: trabajar desde casa, reducir jornada y apostar por la flexibilidad horaria. Sin embargo, topó con la incomprensión de algunos compañeros y superiores, y su necesidad de conciliar fue un freno en procesos de headhunting. «Varios headahunters me ofrecieron la posibilidad de cambiar de trabajo. Cuando les preguntaba sobre políticas de conciliación, me contestaban con subterfugios y ya no me volvían a llamar».

No hay que obviar que a veces esta cultura obsoleta, propia de «hombres del siglo pasado» tal y como la define Nuria Chinchilla, se traduce en mobbing o en despidos improcedentes. Éste fue el caso de Mónica Calvet: Calvet trabajaba como jefa de Ventas en una compañía del sector industrial que se había comprometido a financiarle parcialmente un EMBA en ESADE y a promoverla a un puesto de responsabilidad. Poco después de ser admitida en el EMBA se quedó embarazada y la empresa rompió el pacto. Ya durante el embarazo fue apartada de sus funciones y dejó de percibir su comisión comercial. Tras la baja maternal fue asignada a un nuevo puesto con un sueldo inferior y que nada tenía que ver con el plan de carrera acordado. El desencuentro fue tal que, a los tres días, fue despedida de forma improcedente como reconoció la misma empresa. «Lo curioso es que mis jefes creían que me estaban ayudando; estaban convencidos de que ya no podía desempeñar el puesto de trabajo que tenía hasta entonces y de que ésta era la mejor manera de que permaneciera en la empresa y atendiera a mi hijo. Y eso que nunca pedí ninguna reducción de jornada. Sólo pensaba reducir el tiempo de la comida para salir antes», explica. Ahora Calvet es socia y codirectora de Living the City, un club de ocio exclusivo para mujeres. Está satisfecha de haber creado una empresa acorde con sus valores pero deplora que «haya que salir del sistema para poder gestionar tu tiempo, con la pérdida de talento femenino que esto supone para las empresas. Las empresas necesitan estar gestionadas por hombres y por mujeres».

Ahora bien, las organizaciones no son las únicas responsables de esta cultura. Cristina García, exabogada especializada en Derecho Marítimo y propietaria de tododinosaurios.com, explica que los clientes de un bufete de abogados «quieren que estés siempre que llaman, ir al abogado después de trabajar y empezar las reuniones a las ocho de la tarde. Hay muy poca empatía». Cristina García dejó su trabajo de abogada poco después de reincorporarse tras la baja laboral y, años después, montó su propio negocio.

Reconciliar familia y trabajo

Tal y como explica Gemma Cánovas, existe una escisión entre el mundo productivo y la crianza de los hijos que a menudo provoca que las mujeres atiendan los conflictos cotidianos entre familia y trabajo sin que se note, como si fuera una debilidad femenina. Muchas prefieren decir que llegan tarde al trabajo por un atasco antes que reconocer que han tenido que acompañar a su hijo al médico.

Sin embargo, como afirma Nuria Chinchilla, profesora del IESE y especialista en conciliación, «todo es sistémico, y eso hay que verlo más allá de intereses a corto plazo. Empresa, familia y sociedad forman un triángulo; lo que ocurre en cualquier área influye en todas las demás. La empresa debe entender al empleado como una persona completa. Un negocio que busca resultados a corto plazo y va machacando a las personas a corto plazo es un negocio, no es una empresa».

Natalia Gómez del Pozuelo, consultora, profesora de ICADE y autora de Buen padre, mejor jefe, cree que «las dicotomías te impiden desarrollarte. Es más saludable que haya vasos comunicantes entre familia, trabajo y cuidado personal. El dividir la vida en compartimentos estancos es una actitud masculina que a las mujeres nos resulta incómoda». Gómez del Pozuelo cree que las nuevas tecnologías ya están borrando esas diferencias, pues podemos hacer la compra por Internet desde la oficina o leer e-mails de trabajo en casa. «Lo interesante es hacer que vaya a favor tuyo, no en tu contra, que te permita llevar una vida unificada», concluye la escritora.

Además del hecho que ya nadie discute de que «“cuando puedes conciliar estás más motivada, más creativa, más eficaz, más concentrada»”, Gómez del Pozuelo también afirma que nos hace muchísima falta «“trasladar las habilidades de un entorno a otro»,” tal y como defiende en su libro. Por ejemplo, en el ambiente familiar dejamos nuestro ego a un lado, reconocemos que no lo sabemos todo, utilizamos más los sentimientos. En cambio, en el trabajo no tiramos la toalla cuando queremos cumplir un objetivo. La comunicación es algo dificilísimo en los dos ámbitos y, en muchos casos, las mismas estrategias sirven para los dos»”. Como jefa de RRHH en Sara Lee, Judith Aparicio asegura que «“ser madre me ayudó a entender a las personas de forma global, no sólo como meros empleado empleados, y a que se sintieran más valoradas y felices. Hay que mimar al personal como mimamos a nuestros hijos, practicando la escucha activa, celebrando los éxitos»”.

Tanto Gómez del Pozuelo como Judith Aparicio creen que la conciliación no es una quimera: «Se puede ser jefa, reducir jornada y cumplir con objetivos. Hay que organizarse mejor, delegar más, centrarse en proyectos concretos donde puedas aportar valor, limitar tu tiempo de respuesta y gestionar muy bien la agenda. Reduciendo tu tiempo te obligas a ser más productiva». Natalia Gómez del Pozuelo ha sido directora general con jornada reducida y anima a hombres y mujeres a «no tener miedo de que nos comparen con otros y a dar ejemplo en el trabajo». De forma similar se expresa Gemma Cánovas en su libro: «no todas las mujeres desearán aprovechar su derecho a una reducción de jornada, pero es importante que las que quieran lo planteen con firmeza, no como si pidiesen un favor». Nuria Chinchilla, sin embargo, cree que para negociar condiciones de flexibilidad lo mejor «es apelar a objetivos y a cómo vamos a cumplirlos». Por su parte, Mónica Calvet cree que muchas empresas están cambiando los valores debido a la incorporación de nuevas tecnologías y de directivos jóvenes con una nueva visión de la conciliación entre vida familiar y empresarial.

A la profesora del IESE, no le gusta la palabra «conciliación», sino que prefiere hablar de «integración», de cómo integrar familia y trabajo en nuestra vida para desarrollarnos de forma integral, no fragmentada. Un concepto que va más allá de fijar horarios. Consiste en decidir cómo queremos vivir nuestra vida, en convertirnos en «Dueños de nuestro destino», tal y como reza el título del libro de Nuria Chinchilla y Maruja Moragas sobre conciliación. «Primero hay que conciliar contigo mismo y, luego, con tu familia y tu profesión. No podrás negociar desde la madurez si no has definido tus prioridades. Hay que pararse a reflexionar las decisiones más importantes de tu vida: con quién te casas y vas a tener hijos, dónde vas a vivir y con quién vas a trabajar, es decir, en qué tipo de empresa; si te metes en la boca del lobo no te quejes».

A veces es nuestro hijo el que nos pone frente al espejo y nos da la fuerza para plantearnos un cambio o nos inspira. «Me planteé si simplemente el dinero tenía que entrar y salir en mi vida o si realmente le daba un valor al tiempo que dedicaba a ganar dinero. Y conseguí levantarme antes y planificar el día en silencio para que mi vida no fuera sólo trabajar y dormir. Si buscas tiempo lo encuentras. Pero si no hubiera nacido mi hija, no me habría dado cuenta del valor del tiempo y hubiera seguido en una rueda», explica Judith Aparicio. Para ser dueños de nuestro destino debemos empezar por ser dueños de nuestro tiempo, el sustrato de nuestras vida.

Això no és un bloc sobre manualitats o DIY però…

Una de les pàgines web que més consultem els blocaires i que mai apareix en la nostra llista d’enllaços favorits és la plana de les estadístiques de visites al bloc. Jo a vegades la miro cada 10 minuts. És com veure créixer l’herba. Una de les dades que em dóna el wordpress és les paraules que han buscat els internautes per arribar al bloc. Oh sorpresa!, les cerques més populars són “manualitats Nespresso” i “collarets Nespresso” i tot per aquesta entrada dedicada a les càpsules de cafè. Decididament he equivocat el rumb: hauria de fer una bitàcola de manualitats, si en sabés fer alguna. De manera que jo, que enlloc de mans tinc urpes i que si necessito fer qualsevol tasca manual demano auxili als dos homes de la meva vida, em trobo escrivint una entrada sobre artesania d’estar per casa. Al cap i a la fi, s’ha de donar als lectors el que volen (o no).

La dada al meu full d’estadístiques no fa més que confirmar la febrada del DIY (Do It Yourself). Pràcticament sense baixar de la vorera de l’illa de cases on visc, puc fer classes de “costura de supervivència” a la rerebotiga de la merceria, aprendre patchwork a una botiga que va obrir no fa gaire o anar a la papereria a fer un taller d’scrapbooking, tècnica d’enganxar fotos, retalls i textos per fer àlbums, postals i d’altres objectes recordatoris (una moda curiosa com a reacció als àlbums de fotos digitals. Nostàlgia de l’analogia?). I això sense comptar els anuncis que trobo enganxats anunciant cursos de patronatge o de fer bosses. Fins i tot un cartell de la fira Creativa Barcelona que tindrà lloc del 10 al 13 de novembre a la Farga de l’Hospitalet amb exposició de materials i tallers “d’oci creatiu”.

Una dèria que resorgeix sempre que hi ha crisi. Encara que costi de creure o recordar va haver-hi una crisi abans que aquesta encara que menys virulenta. Aleshores a la meva mare li va donar per fer mitja i teixir-nos jerseis mentre jo em dedicava a fer collarets amb granadura que baixàvem a buscar a l’Antiga Casa Sala i altres botigues del carrer del Call. Les meves amigues i jo també fèiem polseres amb hams de pescar i amb tubs transparents comprats al Servei Estació que omplíem amb cotó fluix de colors i aigua tenyida.

Ara, l’Antiga Casa Sala segueix més viva i moderna que mai (fins i tot tenen botiga on line) tot i que li han sortit competidors a d’altres barris de la ciutat com ara Marudama a Gràcia o El Taller a l’Eixample. El lligam entre crisi i manualitats sembla obvi però no ho és tant. És clar que suposa un estalvi fer-se un mateix la vora dels pantalons o canviar-se la cremallera de la parka quan a La yaya Costurera, per exemple, costa 6 i 18 euros respectivament. Ara bé, fer-se una polsera amb petites matrioskes de ceràmica d’ El Taller a 1,2 euros la peça no és cap bicoca. En aquest cas, el gust pel DIY té més a veure amb la customització o personalització, una altra tendència en boga. Diguem que fer-se una quincalla amb accessoris d’el Taller o botigues similars s’assembla més a la filosofia de les exitoses polseres Pandora que a fer d’orfebre.

El que si que és cert, però, es que molts comencen a veure en la seva traça per les manualitats una sortida econòmica. Avui en dia no cal obrir una paradeta. N’hi ha prou amb el Facebook. També podeu vendre i comprar a través dels portals d’artesania Etsy o Artesanio o participar en fires com el Festivalet que enguany se celebrarà a la seu del FAD el tres i quatre de desembre.

Un altre motiu per llançar-se al DIY és la preocupació actual per l’ecologia i la pràctica de les 3R (reduir, reutilitzar, reciclar). D’aquí l’inesperat interès per les manualitats amb càpsules de Nespresso al meu bloc. Pels que esteu en aquesta onda, a Comparte tus ecoideas trobareu un fotimer de propostes. També s’associa el DIY a ideologies anticapitalistes i anticonsumistes la qual cosa té a veure més amb qui aprofita un tetrabrik per fer-se un portamonedes (verídic) que amb qui compra granadura al Festutú de Pedralbes Centre. Però el DIY ara mateix, més que una filosofia és un sector econòmic emergent. Si fins i tot la casa Alfa ha fet una campanya de màrqueting basada en un manifest DIY com es pot veure en aquest vídeo.

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vimeo Direkt

Com a última o potser primera motivació pel DIY hi ha la satisfacció personal per la culminació de l’esforç manual, l’aprenentatge artesanal… Boniques sensacions que una maldestra com jo no ha experimentat mai. Però tampoc hi renuncio. A veure si un dia d’aquests em llenço i amb una bola de resina de morera, un filferro cola d’impacte i un escuradents em faig un penjoll de puta mare.

Massa pobra per comprar barat? No! Faig slow fashion

En un capítol de la magnífica sèrie Porca Misèria, el personatge interpretat per Julio Manrique deia que el seu pare mort només li havia deixat aquesta frase “som massa pobres per comprar barat”. I això és el que penso quan per fi em decideixo a emprendre joiosa la tasca depriment del canvi d’armari. Recupero un polo Lacoste vermell “de tota la vida” intacte. A l’interior conserva unes inicials que la meva mare hi va brodar (res d’etiquetes que s’enganxen amb planxa) quan la meva germana va marxar de colònies, allà pel Pleistocè. En canvi, algunes samarretes de baix cost que vaig comprar fa quatre dies ja estan fetes un moc. Em sap greu perquè m’agradaven i les hauré de llançar abans que me n’hagi cansat. Només a mi se m’acut comprar una samarreta bàsica negra en una franquícia de quatre rals esperant que duri.

En aquest article de Faircompanies, expliquen com Zara, Mango, H&M o Primark no canvien les temporades 2 vegades a l’any, ni tan sols 4 vegades per any, sinó unes 15 vegades o fins i tot més, en alguns casos. Qualsevol que hagi anat a comprar a Zara sap que cada dos per tres hi ha roba nova i que cal afanyar-se si hi ha alguna peça que t’agradi. Les compradores més expertes fins i tot saben quins dies arriben les noves remeses. Justament l’acceleració i abaratiment del procés de producció i distribució és la clau del seu èxit. Les peces de roba barates i en constant renovació desfermen la febre compradora dels clients que volen anar a l’ultimíssima moda. Segons afirma la investigadora i consultora sobre moda Kate Fletcher en l’esmentat article, al Regne Unit entre 2003 i 2007 les peces de roba es van abaratir un 10%. i la gent va augmentar la compra de roba en un terç.

I com poden fer peces tan barates?, em pregunto com si acabés de baixar de la figuera. Les etiquetes made in Bagladesh o Vietnam parlen per si soles tot i que s’ha de dir que no només les firmes de baix cost treballen en aquests països. En disseny el grup Inditex i d’altres sovint no s’escarracen gaire. Són famosos els clons de models d’alta gamma tal com vaig explicar en aquest post. D’altra banda, Greenpeace, al seu informe Dirty Laundry, denuncia l’ús de components contaminants prohibits a la UE per part de marques conegudes per tots.

Contra aquesta dèria per consumir moda de saldo ja fa uns anys va sorgir el moviment slow fashion. Carlotta Cataldi ens explica en aquest article de Ma Ka Green i també en el seu bloc en què consisteix. En definitiva es tracta de millorar la qualitat de vida de qui consumeix roba i de qui la fabrica comprant menys roba i de més qualitat, de teixits ecològics o naturals, de comerç just o feta per dissenyadors locals.

Em quedo també amb els consells de Cattaldi (i algun més que hi he afegit) per frenar el tsunami de roba malaguanyada que va a parar als contenidors . Actituds que, fins i tot, comencen a estar de moda.

  • Comprar roba més clàssica i de qualitat, feta per durar.
  • Comprar roba vintage. El bloc Barcelona Vintage pot ser una bona guia.
  • Arreglar-se la roba o fins i tot fer-nos-la nosaltres mateixos. La dèria del DIY (Do It Yourself) s’esten i proliferen les classes de costura per arreu.
  • Intercanviar-se roba amb familiars, amics i coneguts. Ja no ens ha de fer vergonya donar o rebre roba. No som pobres, per favor, som slow!
  • Apostar per dissenyadors locals. Per gaudir de la creativitat i bona feina de joves eemprenedors locals només cal donar-se una volta per Gràcia o el Born.
  • Fer-se minimalista, tal com proposa Valentina Thörner amb el projecte 3 mesos amb 33 peces de roba. Tot i que si volem una lliçó de minimalisme i imaginació mireu què es pot fer amb un únic vestit negre durant un any. (Es desconeix, però, el cost en complements).

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  • I si no ens podem resistir al low cost, H&M s’ ha apuntat al carro ecològoic i ha presentat aquest any la Conscious Collection.

Qué bé! Ara ja no sóc massa pobra per comprar barat (i per comprar car), ara sóc una slow fashionista.

Com treure rendiment al que hem comprat

Sóc feliç com un anís perquè al cole de la meva filla no fan servir llibres de text. (Ep! Això no vol dir que reneguem dels llibres, que de biblioteca si que en tenim, molt ben assortida i amb molta activitat de préstec). Aquesta opció, ara pot semblar molt moderna o molt hippy, però era habitual fa anys. Jo mateixa vaig anar a un escola de monges amb un nivell d’exigència acadèmica molt alt i fins a sisè de bàsica, avui en dia sisè de primària, no teníem manuals.

Avui en dia la norma és carregar a les criatures de totxos i als pares de despeses. La meva cunyada ha hagut de gastar 600 euros en els llibres per als seus trigemins que encara no tenen set anys i fa quatre dies que llegeixen. Alternatives per evitar aquest dispendi hi han unes quantes però m’ha cridat l’atenció la iniciativa recollida a El blog alternativo de l’emprenedor Daniel Bovenko creador d’Alquilibrix, un portal de lloguer de llibres de text. L’arrendament dura un any i costa un 50% menys que la compra dels llibres. També es poden vendre els llibres de text i abasta tots els cursos des del primer de l’ESO fins a la Universitat i el Postgrau.

Alhora m’assabento de què ha arribat al nostre país el lloguer de cotxes entre particulars. Concretament hi trobo dues empreses que s’hi dediquen: Social Car i Movomovo. No sé quina de les dues ha començat primer. A través d’una de les xarxes de dones professionals on participo m’arriben constanment ofertes i demandes de les seves usuàries per llogar una habitació però també anuncis de venda de sofàs, cadireretes de cotxe per nadons i fins i tot vaixelles de cristalleria fina de segona mà. No és conya. Si gairebé sembla l’ebaY o el LoQUo.

Està molt bé això de treure rendiment al que hem comprat i de pas redimir-nos una mica de la culpa d’haver-ho fet si realment ens en podíem estar ara que plorem quan van mal dades. Gairebé faria gràcia si no fos per les fotocòpies enganxades als portals d’anuncis venent un ordinador del segle passat (Pentium 386!) i les ombres rere els vidres difuminats de la nova botiga de compra venda d’or del meu barri.

Canvi de paradigma salarial

A l’anterior post parlava de la motivació i de la necessitat de ser reconegut i retribuït de forma justa a la feina. De la mateixa que una feina desagradable no la compensen els diners, una d’interessant pot esdevenir un pal si no ens sentim prou valorats i ben pagats. Ara bé, quan parlem de salari no només parlem de diners.

La crisi obliga a les empreses a pensar en noves formes de retribució que no impliquin més diners. El professor d’EADA i autor de Más allá del vil salario, Jordi Costa, explica en una entrevista a la revista EADAView (una de les revistes corporatives que coordino) en què consisteix aquest nou paradigma salarial. En el mateix número, un reportatge de Javier Velilla, explica experiències d’algunes empreses com ara MRW que és modèlica en aquest sentit. Segons Costa, salari és tot el que reps d’una empresa. Aquesta visió total inclou salari fix, salari variable, salari en espècie (tiquets guarderia, tiquets restaurant, cotxe d’empresa…) i intangibles com la flexibilitat horària, mesures de conciliaicó i desenvolupament professional (formació, pla de carrera…). Intangibles que no ho són tant doncs la formació té un preu i tots sabem que temps és diners (diners en cangurs, extraescolars i metges i teràpies vàries que en lliurin de l’estrés).

El salari en espècie permet fer una remuneració a la carta on una part del salari en diners es canvia per productes o serveis que a l’empresa li suposen un estalvi tant en descomptes com en avantatges fiscals i a l’empleat, un benefici. Els intangibles lligats al desenvolupament professional i personal (aquest lligat també a més temps lliure per dedicar a la família o d’altres interessos) suposen també desenvolupament empresarial. Com m’explicava Nuria Chinchilla a Business Woman, les persones som una unitat i tot el que vivim fora de la feina ens afecta a la nostra vida laboral, al nostre rendiment, a la nostra creativitat… I viceversa.

Pel que fa al salari variable, hem de concloure que pagar un sou fixe en funció de les hores dedicades queda cada vegada més obsolet. Si volem més flexibilitat horària i treballar per objectius haurem d’acceptar una retribució variable. Segons Jordi Costa, per generar confiança en el treballador han de quedar clars quins són els paràmetres a tenir en compte i que aquests vagin lligats al rendiment del treballador.

En el darrer número de Revista ACCID, la publicació de la Associació Catalana de Comtpabilitat i Direcció, vaig entrevistar al director general d’Abacus, Miquel Àngel Oliva. Tal com m’explicava, una cooperativa com Abacus permet altres formes de retribució als socis de treball com ara la participació en els beneficis de l’empresa. Beneficis que no es reparteixen com a dividends sinó que es reinverteixen a l’empresa, es capitalitzen com a més capital i quan el treballador deixa la cooperativa els retira. Això i la participació en les decisions de l’empresa fan que el treballador es comprometi en la bona marxa d’una empresa que de fet és seva.
Hi han, per tant, moltes i noves modalitats de retribució per una nova forma de treballar. Ara falta saber si les persones i les empreses estan preparades per aquest nou paradigma. De moment, com reconeix Jordi Costa, en són poques.

La millor opció d’oci en temps de crisi

“Un dia els articles de sex shop es vendran als súpers” em va dir fa temps una amiga. I tenia raó. L’altre dia, al Caprabo, a la secció d’higiene i bellesa, a més d’una àmplia gamma de preservatius Durex hi vaig veure una bona mostra de productes de cosmètica eròtica d’aquesta mateixa marca: lubricants de sabors de maduixa, cirera i pinya colada, amb efecte calor o fred i l’anomenat Original. També un gel de massatge 2 en 1, un gel estimulador de l’orgasme i un dels seus famosos anells. Aquests darrer producte no estava l’abast sinó tancat en pany i clau en una capseta transparent com les que hi posen a es llaunes d’escopinyes o d’altres articles llaminers, de preu elevat i fàcils d’embutxacar. Ja m’imagino l’escena del comprador demanant-li-ho a la caixera “un anell vibrador i una ampolla de Bourbon, si us plau”.

Des que l’any 2005 van treure el primer anell vibrador, Durex han anat ampliant la gamma de productes eròtics. És lògic que vulguin ampliar també el canal de distribució doncs en no ser productes profilàctics no té massa sentit que es venguin a la farmàcia, (tot i que les farmàcies venen de tot, inclús medicines). Fa un any o més vaig veure que venien lubricants i anells Durex en una màquina expenedora de l’estació d’Avinguda Tibidabo. Potser al Carrefour o d’altres grans superfícies ja fa temps que hi tenen articles eròtics de Durex però aquest és el primer cop que els veig en un súper. Al Mercadona només hi tenen els condons. Al Bonpreu també estan per poques alegries: a més dels preservatius només hi venen el lubricant Original, és a dir, el que no té efectes especials.

No fa gaire vaig tenir l’oportunitat de conèixer i entrevistar per a Business Woman Dina Hörnecke, sòcia fundadora i ànima de La Maleta Roja, empresa de venta directa de productes eròtics adreçada a les dones. Dina desprèn una alegria de viure que enamora i s’encomana. No sé si aquest vitalisme li ve pel tipus de negoci que regenta o si s’hi dedica perquè és així de mena, però sospito que sabria gaudir en qualsevol altra faceta. Aquest entusiasme aplicat als negocis l’ha portat a factura 2,5 milions d’euros anuals i a comptar amb prop de 400 assessores. Li preguntava a Dina quin sentit tenia avui en dia les reunions de presentació de productes de La Maleta Roja amb l’eclosió del comerç per Internet (la mateixa empresa també té botiga en línia) i d’un nou tipus de Sex Shop gens sòrdid on la dóna es pot sentir còmoda. Per Hörnecke, la resposta és la catarsi que es viu en aquestes reunions, la complicitat que s’estableix entre assessora i clienta i en definitiva, tota una filosofia que la pròpia Dina transmet a totes les seves col·laboradores. La Maleta Roja ofereix un assessorament a mig camí entre la consulta del sexòleg i el sex shop que, segons la fundadora de la Maleta Roja, per més obert que sigui, no deixa de ser un lloc públic, poc apte per obrir-se a preguntar segons què.

Per comprovar-ho, l’altre dia vaig a anar a una botiga Sensualove, oberta, lluminosa, i transparent. Des de fora pots veure qui hi ha dins, en aquest cas, una noia d’uns 30 anys i una parella. A la porta anuncien que també fan reunions de tupper sex i coaching sexual (ja hi tornem a ser amb el coaching!). Cal dir, en honor de la botiga que és una de les poques franquícies que ocupen la Rambla Catalunya on les dependentes et vénen atendre en lloc de defugir-te parapetant-se al mostrador o petant la xerrada pel mòbil. No és qüestió de perdre vendes en un negoci on una part dels clients no saben ben bé què comprar i no s’atreveixen a preguntar-ho. La noia que em va atendre no podia ser més simpàtica ni tenir millor disposició. Em va deixar anar a raig tota una exhaustiva explicació de diversos productes encara que, segons com, una avançada tan directa més que trencar el gel et deixa més parat que un retrat. Sensualove compta amb 14 botigues a Espanya i projecta obrir ben aviat una altre establiment en un important carrer de Barcelona.

Dina Hörnecke em comentava que de moment no han notat la crisi tot i que el 2011 els feia una mica més de por. Sensualove va incrementar les seves vendes un 12% el 2009 (del 2010 no n’he trobat dades). Sembla que en temps de vaques magres, la millor opció d’oci és quedar-se a casa i gaudir d’un dels pocs plaers gratuïts tot amanint-lo amb alguna joguineta. I si no volem gastar ni en això, em quedo amb un consell que ens brinden Alex Cipollini i Laura Orsina a El Blog Alternativo; en una societat on prima la ment, per gaudir més del sexe el primer pas és despertar la sensualitat, obrir els sentits vivint intensament totes les sensacions que ens regalen: el tacte de l’aigua sobre la nostra pell a la dutxa, l’olor del cafè, el gust del suc de taronja… És de franc.

TV R.I.P.

Aquí a la foto, la meva joia, el meu Morató i el meu Mac, just davant del sofà. A través d’aquesta preciosa màquina de la poma, escolto música (per iTunes o Spotify) i la ràdio en directe o podcasts, guardo les fotos i filmacions familiars, consulto pàgines web, i veig els vídeos de Youtube, els programes de TV a la carta, pel·lícules i sèries. Sí, a la dreta també hi tinc una vella tele de tub que gairebé sempre roman apagada. Estic pensant en subsituir-la per un ficus. Si fos un aparell moderna que es pogués connectar a l’ordinador seria una altra cosa, però no és el cas.

Fa tres anys i escaig que no veig la tele i no és perquè m’hagi tornat hippy. És la tele que és una caca. Si per les circumstàncies que siguin la deixes de veure una temporada ja no pots tornar-hi perquè després del procés de deshabituació encara se’t fa més palès que és una ronya. Sí, sí, ja sé que no es pot posar tot en el mateix sac, que es fan alguns programes fantàstics, que si els documentals de la 2 i els del 60 minuts, que si les sèries americanes…Però a quines hores de la matinada els fan? Si no, quants spots t’hi has d’empassar? Quan es tracta de sèries, quantes vegades les canvien de dia, d’hora o les deixen d’emetre per la cara deixant-te amb un pam de nas? Encara recordo, fa anys, d’haver tingut temps de rentar a mà tots els plats d’un sopar per quatre durant el tall publicitari d’una peli a deu minuts del final. O d’estar lluitant contra la son tot esperant per veure Sex & the City que anava amb més de mitja hora de retard per al final trobar-me que en el seu lloc feien una pel·lícula de Chuck Norris. La SJP ja no va treure el nas per aquell canal mai més.

Sí, els hi guardo rencúnia. Però no sóc l’única que ja no tolera el maltractament psicològic per part dels canals de televisió. Segons el darer estudi Mediascope Europe realitzat per l’Associació Europea de Publicitat Interactiva (EIAA), els espanyols ja consumeixen més Internet que televisió. Amb 13,6 hores setmanals, Espanya es situa el el cinquè lloc del rànquing europeu en consum d’Internet. I això que aquí paguem la banda ampla un 11% més cara que la mitjana europea. Segons una comparativa de l’OCU, publicada recentment, les ofertes triple play (telèfon, tv de pagament i internet) són el doble de cares que a d’altres països de l’UE. Mentre a França paguen uns 47 euros aquí en paguem al voltant de 94.

Com proclama Hernán Casciari a Espoiler,el seu magnífic blog sobre sèries de televisió, cada vegada més televidents hem deixat de queixar-nos de la telescombraria i hem passat a l’acció. Els continguts de qualitat els podem anar a buscar a la xarxa, veure’ls quan volguem i sense publicitat invasiva. La meva debilitat són les sèries de televisió americanes. Si la ficció televisiva americana viu una explosió creativa genial, per què perdre-s’ho? Les sèries es poden veure en streaming a diverses pàgines o descarregar-les de la xarxa. L’esmentat Casciari ens dóna tots els detalls per fer-ho als seus tutorials i a la seva pàgina Espoiler TV on els usuaris comparteixen material. Per veure pelis, tres quartes parts del mateix. Perquè la meva filla vegi els continguts que jo trio i considero adequats i sense un doll publicitat de Barbies també recorro a YoTYube. I si m’asabento que per la tele han emès algun programa d’interès,el miro per YouTube o per televisió a la carta. Segons un informe d’Asimelec, un de cada 4 espanyols prefereix veure programes de televisió per internet. Les cadenes cada vegada ofereixen més continguts a la xarxa ja sigui en directe o a la carta. Fins i tot hi han programes, com la sèrie Infidels de TV3 que s’estrena abans a internet que a la caixa tonta.

Esperar seguts que les cadenes de televisió tinguin el detall d’oferir-nos algun programa decent s’ha tornat avantdiluvià i deixar una criatura davant la tele deixant que s’empassi el Club Disney combinat amb una dutxa de publicitat rentacervell gairebé ho considero negligència parental. Javier Fernández Barrera de Periodismo al pil al pil es pregunta si la TV morirà abans que la premsa en paper. Per mi, ja fa pudor.