Archive for mayo 2012

Peak oil o el hundimiento del Titanic

La primera persona a quién oí hablar del peak oil fue Pau Riba en el programa El convidat de TV3. Quizás para algunos esto sería motivo suficiente para negar toda credibilidad a esta teoría, porque Pau Riba es un hippy que está como un cencerro. Yo en cambio lo admiro por su inteligencia, su independencia y su capacidad de ir con sandalias sin calcetines todo el año. A partir de aquí, como suele suceder, empecé a oír peak oil por todas partes. Es como el fenómeno que hace que las embarazadas sólo vean bombos o que cuando te rompes la pierna te parezca que todo el mundo va con muletas. “Esto es el peak oil”, bromeábamos cuando al llenar el depósito del Golf hace unas semanas nos costó 77 euros y pico. Y eso que la situación no tenía ni puñetera gracia.

Una noche decidí investigar más sobre el peak oil y a la orilla de mi mesa de madera me llegó este mensaje en una botella. En el silencio de la noche, acompañada por los vapores del brandy, las palabras del científico visionario resonaban como un relato de H.G. Wells. Entonces sentí un escalofrío, la aterradora certeza, a pesar de que en el fondo ya lo sospechaba, de que esta crisis nunca acabará porque no es ninguna crisis, es un naufragio. Me di cuenta de que el pavoroso futuro que nos presenta el capítulo dos de la magnífica serie Black mirror tiene su razón de ser. Desde entonces voy vagando por la cubierta del Titanic con los pies mojados sin saber si quedarme dónde estoy, bailando al son que toca la orquesta o saltar al agua para nadar o abordar a alguno de los botes que han zarpado (ocupados por quienes ya sabemos).

Pero ¿qué es el peak oil?

El científico visionario autor del mensaje se llama Antonio Maria Turiel, es licenciado en matemáticas y doctor en física y trabaja en el Instituto de Ciencias del Mar. Desde hace tiempo explica en The oil crash, para quién le quiera escuchar, qué es el peak oil. El concepto de peak oil, es decir, el pico máximo de producción del petróleo, lo formuló el geofísico americano Martin Hubbert en 1956. Según Hubbert, la gráfica de la extracción de un pozo de petróleo en el tiempo (pero también de carbón o minerales) describe una campana de Gauss con un punto máximo. A partir de este punto empieza un descenso tan rápido como su crecimiento hasta llegar al fin de su explotación porque ya no es rentable, porque se necesita más energía para extraer el petróleo restante que la que pueda proporcionar.

Los primeros yacimientos del petróleo se encontraron buscando sal en Pensilvania, en los Estados Unidos, el 1879. En aquel tiempo, donde había un yacimiento, prácticamente bastaba con rascar un poco la tierra para que saliera disparado un surtidor de petróleo como hemos visto tantas veces en las películas y en los dibujos animados. El petróleo permitió un crecimiento económico sin precedentes, que también implicó un desarrollo social a todos los niveles. Desde entonces el consumo y la dependencia del petróleo no han hecho más que aumentar exponencialmente y en cambio el petróleo (lógicamente, tratándose de un recurso finito) ha ido disminuyendo. Cada vez se tiene que invertir más, construir plantas petrolíferas en lugares más inaccesibles para extraer un petróleo que, al ritmo de consumo actual, cada vez dura menos. Me gusta la comparación que hizo Marcel Coderch, ingeniero de telecomunicaciones y doctor en energía eléctrica por el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en esta entrevista en el programa Singulars. Coderch asegura que “hemos actuado cómo si el petróleo fuera una renta vitalicia y en realidad es un depósito de dinero heredado inesperadamente. En vez de vivir de los intereses nos hemos dedicado a gastarnos el capital”.

Hubbert en 1956 predijo que los Estados Unidos llegarían al peak oik en los setenta. Entonces nadie le creyó pero así fue. Arabia Saudí llegó en 2010, según afirma Robert Hirsh, ex responsable de investigación en carburantes sintéticos del grupo Exxon y autor de un informe sobre el peak oil para el Departamento de Energía de los Estados Unidos. El noviembre de 2009, el diario The Guardian publicó que la AIE (Agencia Internacional de la Energía), estaba falseando los datos sobre las reservas de petróleo. Un año después, la propia AIE reconocía que se había llegado al pico mundial del petróleo en 2006.

¿Y a partir de ahora qué?

Parece que el peak oil debería dar alas a los defensores de la energía nuclear sino fuera porque el pico del uranio, o se ha alcanzado, o está a punto de alcanzarse. Por no hablar del pequeño detalle de los daños colaterales que producen los accidentes nucleares como el de Fukushima. Algunos pensarán que por fin, a la fuerza ahorcan, entraremos de pleno en las renovables. Y aquí viene mi desengaño.

Durante unos años estuve escribiendo una sección en el Dossier Econòmic de Catalunya patrocinada por el ICAEN, (Institut Català de l’Energia) donde hacíamos difusión de las energías renovables como alternativa de futuro. Ahora sé que realmente no son una alternativa. En una presentación de Antonio Turiel descubro que ninguna renovable puede compararse al petróleo en cuanto a densidad energética, que habría que cubrir toda España de generadores eólicos, o cubrir el equivalente a dos provincias de placas solares fotovoltaicas para producir todo lo que consumimos. Por no hablar de que se necesita petróleo para fabricar placas fotovoltaicas. Y coches eléctricos. Y los pesticidas que utilizamos para cultivar alimentos con los niveles de producción actual. Y casi todo lo que vemos y tocamos cada día. De aquí el colapso económico en el que ya nos encontramos.

Una bonita palabra: decrecimiento.

Hace un tiempo era una filosofía de vida, una opción personal. Ahora no es una utopía sino una cruda realidad para muchos. Faltan muchos años para que dejemos de vivir del petróleo pero el decrecimiento forzoso ya ha empezado. Puede ser una caída en picado o un aterrizaje suave, depende de nosotros, de que bajemos el ritmo y nos acostumbremos a ello. En países civilizados como Dinamarca, hay toda una política estatal dirigida a prepararse para vivir sin petróleo en el 2050. En Barcelona, como mínimo, contamos con la iniciativa voluntariosa de Barcelona en Transició.

No sé si llegaré a ver esta nueva sociedad pero ya estoy empezando a ver y vivir el proceso de transición. Sufriremos pero también sentiremos un alivio. La obsesión por el crecimiento se ha ensañado en nuestra salud mental y física y en la del medio ambiente. En cualquier caso, ver como, poco a poco, nos empezamos a organizar de otra forma es un espectáculo interesante para observar desde la cubierta del Titanic.

Os dejo con la canción de Molotov El mundo se va a acabar que ha sido mi banda sonora mientras escribía este post.

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Enric Duran: “Quiero extender la desobediencia”

Enric Duran (Foto de Gianluca Battista para El País)

Lo encuentro en un lugar que había sido centro de terapias naturales ahora “colectivizado”. Surtidores de agua deslizándose por la pared, imágenes de manantiales orientales e hilo musical digno del Natura. Enric Duran, conocido como el Robin Hood de los bancos, aparece con el cabello revuelto y la mirada oscura, a veces intensa, a veces perdida. Mide mucho sus palabras que tengo que ir extrayendo como quien pica piedra en la mina. Quizás es que estoy acostumbrada a entrevistar personas con el discurso preparado para vender o venderse. Sólo hacia el final de la entrevista, parece cómodo.

Más allá del personaje, todos aquellos que queráis explorar alternativas en estos tiempos de derribo podéis haceros con la publicación Rebelaos que impulsa la Cooperativa Integral Catalana, de la cual forma parte Enric Duran. Encontraréis exuberancia de información y de enlaces a webs sobre diversos ámbitos de lo que denominan “la autogestión de nuestras vidas”.

¿Cuál es el origen de tu activismo y compromiso social?
Fue a partir del 98, a través de la lectura. Yo estaba en un mundo totalmente diferente, el del tenis mesa de élite (era entrenador de su hermano, Marc Duran, subcampeón mundial) y por una serie de circunstancias personales me puse a leer libros que hasta entonces no habían llegado a mis manos. Libros libertarios, marxistas, sobre desobediencia civil… Fue importante la lectura de Tener o ser de Erich Fromm.

Y a partir de aquí, ¿qué?
Decidí aportar lo que pudiera al cambio social y fui conociendo muchos colectivos y entidades. Ha sido uno no parar desde entonces.

Obtuviste 492.000 euros de 39 bancos en préstamos que no pensabas devolver. ¿Cómo se te ocurrió hacer tu acción contra los bancos? ¿De dónde sacaste los conocimientos necesarios para llevarla a cabo?
La mayor parte la fui aprendiendo con la práctica. Algunos elementos, sin embargo, me los explicó una persona del mundo empresarial que había ido obteniendo préstamos con unas nóminas no verídicas para proyectos emprendedores para los cuales le era muy difícil obtener financiación. Me sugirió que este método se podía usar para otros objetivos vinculados a movimientos sociales.

¿Tu acción era muy planificada o ibas haciendo sobre la marcha?
Tenía planificado que quería hacerlo público cuando se acabara pero no sabía cuando acabaría ni cuánto dinero sacaría. Dependía de como fuera.

Siempre has dicho que actuabas en solitario, pero ¿qué vida llevabas mientras lo hacías? ¿Te dedicabas en exclusiva a tu acción?
Entonces estaba vinculado a Infoespai. Desde allá, a partir del 2006, impulsábamos el movimiento por el decrecimiento y toda una serie de iniciativas destinadas a construir alternativas al capitalismo.

¿Y ellos no tenían nada que ver?
Sí que tenían que ver porque eran los destinatarios de los recursos que obtenía. Yo los quería destinar allá donde hicieran falta y el primer ámbito era mi entorno más directo donde hacían proyectos de transformación social a los cuales estaba directamente vinculado.

Entonces sí que lo sabían.
Bien….(duda) cuando lo tuvieron que saber lo supieron.

¿En qué situación están tus procesos judiciales y cómo crees que se resolverán?
(barrunta)Todavía no ha acabado el proceso de instrucción de la causa penal. Quizás cuando termine podremos tener una idea del calendario pero tenía que durar un año y ya lleva tres.

¿Pero tus abogados que te han dicho sobre las posibilidades que tienes?
No es muy importante el que digan los abogados.

¿No te preocupa tu situación?
Mi estrategia es extender la desobediencia civil más allá de mi caso personal. Lo importante es que podamos hacer lo que creamos sin tener ningún miedo a las consecuencias que pueda tener.

¿Y tienes pendientes procesos civiles de reclamación de cantidad?
Muchísimos, pero no me afectan en nada porque soy insolvente.

Ahora trabajas en la Cooperativa Integral Catalana integral, ¿en qué consiste?
Es una iniciativa de transición para construir una sociedad más allá del capitalismo en la cual cubrir todas las necesidades básicas (vivienda, trabajo, salud, educación…) en base a la cooperación social dejando de lado los valores del capitalismo; los mercados, la competencia, el individualismo…

¿Cuántas personas la forman?
Mmmm…. Alrededor de unas 1000 personas se han dado de alta como socios pero hay unas tres mil personas que participan en el proceso.

¿Como se organiza?¿Hay varios grados de participación?
Hay tantas formas de participación como la vida porque es un modelo de vida. Se puede formar parte de una comunidad, asistir a las asambleas, participar en grupos de trabajo, asumir tareas, hacer aportaciones económicas… Hay tantas como tengamos capacidad de imaginar.

Uno de los objetivos de la CIC es promover la desobediencia.
La desobediencia es una herramienta para empoderarnos, para derivar recursos que no creemos que tengan que ir al Estado.

También en la publicación Rebelaos animáis a la gente a hacerse insolvente. La presentáis como una situación que abre un montón de posibilidades nuevas pero por otro lado no tiene marcha atrás.
En general no, aunque hay deudas que prescriben. Nosotros lo entendemos como un paso adelante, como un cambio de vida con una serie de ventajas arropado por la Cooperativa Integral y que por tanto valdrá la pena. De las personas que participan en la cooperativa un 20% ha optado por esta vía.

La CIC es una organización paralela al Estado pero que se rige por la Ley de cooperativas. ¿No es un poco contradictorio ampararse en la Ley para impulsar una organización que se basa en la desobediencia?
No se rige por la Ley de cooperativas sino que utiliza las leyes para construir alternativas de autogestión creando marcos de protección que permitan sacar adelante estas iniciativas sin que puedan ser atacadas legalmente. La Cooperativa Integral Catalana es más que una forma jurídica. Es un proceso autónomo de movimiento social protegido por unas herramientas jurídicas.

Dices que la Cooperativa Integral es una iniciativa de transición. ¿De transición a qué?
Hacia una nueva sociedad después del capitalismo. Una sociedad que no tiene una definición clara porque se va construyendo con la práctica pero que un compañero la ha definido como ecodemocracia cooperativa.

¿No crees en el Estado como organización?
Con el Estado tal como lo conocemos, que es una estructura jerárquica de arriba abajo, no. La estructura del Estado beneficia al control por parte del poder financiero mundial. Está claro que estos grupos financieros tienen mucho más poder del que pueda tener la población que tendría que ser la influencia principal para que el Estado se orientara al bien común. Al no ser así hay que crear estructuras que realmente primen el bien común.

¿Colectivización no suena a comunismo?
No, colectivización viene de la revolución libertaria del 36. Se trata de que las cosas sean comunes, del pueblo y con una gestión asamblearia en la cual la gente implicada también tenga un grado más de participación en la toma de decisiones.

Pero si la Cooperativa va creciendo la gestión de las asambleas se irá complicando…
La idea es ir descentralizando. Cada vez hay más asambleas para varios ámbitos y si la gente está más concentrada en sus proyectos locales participa de forma más esporádica en las asambleas generales. Hay un ritmo natural que facilita este proceso.

¿Cuáles son vuestros proyectos más inmediatos?
En mayo y junio estamos centrados en la campaña de insumisión fiscal. Es el primer año que nuestro movimiento organiza un llamamiento a la insumisión fiscal que va más allá de la insumisión fiscal militar y a la vez puede ayudar a financiar proyectos autogestionados. Estos proyectos están reconstruyendo servicios públicos de forma que tiene sentido destinar a ellos parte de los impuestos.

Es una decisión arriesgada…
La experiencia demuestra que en la mayoría de casos es aceptada por el Ministerio de Hacienda que responde con el silencio o incluso ingresando el dinero cuando la declaración sale a devolver. Hay que presentar una carta explicando qué porcentaje dejas de pagar por insumisión fiscal para destinarlo a proyectos sociales acompañado de un comprobante de la donación. Todos los detalles están explicados en el manual de desobediencia económica.

Por otro lado, estamos trabajando en la compra de la web del diario Público, junto con los ex trabajadores.

¿Con tanto activismo tienes tiempo para ti? Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Mi tiempo libre lo dedico a ámbitos variados de la CIC. Por ejemplo, una excursión a la montaña acaba convirtiéndose en una visita a fincas que nos ofrecen.

Ecofashion, la pasarela de moda ecológica

Después de tanto olor a incienso, octavillas con mandalas anunciando terapias naturales, degustaciones de pan de espelta y leche de almendras, saris y rastas, al final encuentro unas rubias despampanantes con vestidos ceñidos y taconazos, acodadas en una barra de bar con música lounge. Estoy en Ecofashion, el certamen de moda ecológica dirigido por Alice Sunçais que tuvo lugar en la feria Biocultura en el Palau Sant Jordi de Barcelona el 4 de mayo. Como maestra de ceremonias, maquillada y peinada con tupé para la ocasión, Valentina Thörner, la autora del blog Sostenibilidad y Minimalismo y del Proyecto 333 que ya comenté en este post sobre slow fashion. También particpa Gema Gómez, diseñadora, fundadora y alma de la plataforma Slow Fashion Spain. Valentina nos anima a comprobar que los vestidos ecológicos, no son “sacos de patatas” y Gema, elegante con tejanos y camiseta, nos exhorta a contemplar “la belleza de lo que no se ve: materias orgánicas y producción local con sellos certificados”.

El desfile Ecofashion lo integran la marca inglesa de géneros de punto Liv, la diseñadora Cristina Salguero con la colección Pure Green, Ecoology, la marca de Eva García y Carmen Tous, y Elena García, española afincada en Londres. Las tres primeras firmas presentan ropa urbana y ponible, de líneas sencillas y colores lisos que lucen modelos altas, delgadas y guapas. De Liv destacan los jerseys amorosos y un vestido de rayas finas con rebeca a juego digno de un paseo junto al mar en la Costa Azul de los años 60. De Pure Green, los pantalones satinados y las blusas abullonadas en seda de cáñamo. Ecoology presenta una línea de vestidos y faldas ceñidos en negro y otra de ropa más vaporosa como el vestido con volantes laterales que la modelo agita con simpáticos saltitos. La colección de Elena García es la que me parece más atrevida y exquisita con creaciones sutiles y delicadas como vestidos de cebolla. Gema Gómez, sentada a mi lado, me susurra que estos vestidos han sido confeccionados con seda ahimsa, recogida después de esperar que el gusano complete su ciclo vital i abandone el capullo transformado en mariposa.

La promotora de Slow Fashion Spain, en vez de moda ecológica, prefiere hablar de moda sostenible pues este concepto engloba tanto el equilibrio con el entorno natural (cultivos orgánicos libres de pesticidas, tintes naturales, respeto a los animales), cómo con el entorno laboral, tal como puntualiza en la charla dada en Ecofashion. Para Gema Gómez, la sostenibilidad está ligada a durabilidad pues “no nos podemos permitir comprar cada 6 meses 5 o 10 piezas de ropa e ir tirándola a los vertederos al mismo ritmo”. Gómez recuerda que la industria textil es una de las que más vertidos genera y nos revela algunos datos espeluznantes: los metales pesados y el antimonio que se utilizan para fabricar el polyester se encuentran en los peces que aparecen muertos en nuestras costas. En cuanto al algodón, ocupa sólo un 3% de la superficie cultivable del mundo pero en cambio acapara un 25% de los pesticidas que se usan. Además, para fabricar una sencilla camiseta de algodón se consumen 2700 litros de agua. La seda tiene sus propias víctimas: los gusanos, que una vez ya han hilado la seda, son quemados dentro de sus capullos hacerse con ellos.


Las buenas prácticas en la industria textil vienen certificadas por varios sellos. Gema Gómez nos recomienda GOTS por ser el más completo pues incluye aspectos ambientales y sociales y cubre toda la trazabilidad del producto. Además de la producción ecológica, Gema destaca otras iniciativas slow fashion: el DIY, las tiendas y mercados de segunda mano y vintage, el minimalismo como el del mencionado Proyecto 333 o el de la firma Mimètik BCN con sus piezas versátiles y de producción local. También nos muestra algunos ejemplos de reciclaje como los estilosos bolsos de la firma inglesa Elvis & Kresse, hechos con mangueras de bombero y que se venden en Harrods como artículo de lujo (lo cual me recuerda las bolsas hechas a partir de banderolas publicitarias de Demano o Vaho). Pero seguramente lo más ecológico es el diseño cradle to cradle, piezas biodegradables como los increíbles zapatos holandeses OAT Shoes que se pueden tirar directamente al compostador.

Para más datos, os aconsejo consultar el último número de la revista The Ecologist dedicada a la moda ecológica y para eccharse unas risas, un vídeo de la divertida serie Flight of the Choncords. Se titula Fashion y ha sido mi banda sonora mientras escribía esta entrada. No sé si la moda dels Choncords es ecológica pero me siento en el deber de dároslos a conocer.

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