Archive for diciembre 2011

Fantasía económica navideña

Últimamente me dedico a dar de comer al tió (ese tronco navideño que caga chuches y regalitos). Por la noche le dejamos algunas migajas de nuestra cena: arroz, uva (se lo comió con pepitas y todo), ensaladilla rusa (se ha dejado el pimiento). Tenemos la esperanza de que con este régimen y una somanta de palos nos cague algo que no sean deposiciones propiamente dichas. Antes de irme a dormir o al levantarme, cuando mi hija duerme, vacío el platillo de comer que le hemos dejado al tronco este, pues el jodido no tiene ni el detalle de probar un poco (¿quizás también se le tiene que dar collejas para que engulle?). Para añadir mayor realismo procuro que queden migajas, a pesar de que se me pasó por alto dejar las pepitas s de la uva. A la niña le sorprendió que se las zampara. También encuentra extraño que sólo coma cuando no le vemos y yo ya no sé si se lo cree, se lo quiere creer o hace ver que se lo cree. Yo hago ver que me lo creo y que me creo que se lo cree. Así empezamos el día con la ilusión de si comió el tió y la esperanza de que el día 24 nos cague. Y es que haciendo el paripé te lo acabas tragando. Es lo que tiene la Navidad. Hacemos ver que todo es maravilloso, que todo es posible, pero no por hipocresía, sino para alimentar la esperanza y la ilusión y que nos duren, por lo menos, durante el mes de enero. Sí, soy una de aquellas pánfilas a quienes les encanta la Navidad. Y desde que soy madre, todavía más.

Pues venga, hagamos ver que no estamos en una época oscura, obviemos que el euro se hunde, que hay casi 5 millones de parados en España, que la renta per cápita de los españoles sigue cayendo y está ocho puntos por debajo de la media de la eurozona, que la brecha entre ricos y pobres ha aumentado los dos últimos años llegando al máximo nivel en treinta años en el Estado español. Pasemos por alto también que las previsiones económicas para el 2012 son de estancamiento total, que la Generalitat continúa con sus recortes y sube tasas y precios públicos (creación de la tasa por medicamento, aumento del canon del agua, incremento del precio de los peajes y del transporte público) y que el gobierno central anuncia que recortará el déficit en 16.500 millones de euros pero todavía no ha dicho cómo.

O sino hagamos ver que lo afrontamos con aquella alegría, imaginándonos que ahora es el momento, que otra economía no sólo es posible sino necesaria tal como predican iniciativas como Econonuestra (colectivo de economistas críticos afines al movimiento del 15M) o la Xarxa d’Economia Solidària (agrupación de empresas y entidades que practican una economía social). Hagamos ver que nos creemos el tópico sobado de que crisis quiere decir oportunidad en no sé qué idioma. Oportunidad para virar hacia lo que Borja Vilaseca denomina la economía consciente, la que tiene como objetivo un bienestar económico y social sostenible desde todos los puntos de vista. Por eso, según Vilaseca, lol primero que tenemos que hacer es reflexionar sobre cómo ganamos el dinero y como los gastamos (de esto en definitiva es del que trata este blog que escribo). Con estas dos decisiones construimos día a día el sistema en que vivimos y esta es nuestra responsabilidad. Habrá que hacer ver también que nos creemos que la economía especulativa no dirige la economía productiva o, cuando menos, que dejará de hacerlo.

Hace unas semanas estaba en el Gran Hotel Havana escuchando a la Sant Andreu Jazz Band, una orquesta de jazz formada por niños y adolescentes surgida de la Escuela Municipal de Música de Sant Andreu y dirigida con todo el entusiasmo del mundo por Juan Chamorro. Era tan increíble escuachar a aquellos chavales interpretando tan bien la música dixie que mi marido me dijo “de esto tendrías que hablar a tu blog”. Pues sí. Por el trabajo bien hecho, por disfrutar con lo que se hace y dejarse la piel, por aportarnos belleza y alegría, por una escuela pública donde los niños aprenden mucho más que a tocar un instrumento y que sufre y sufrirá todavía más los recortes. Así que os dejo con ellos, interpretando, una canción que no es un villancico sino una inyección de optimismo que espero que dure más allá de las fiestas.

Que el tió os cague aquello que más deseáis y adelante con vuestra fantasía. Felices Navidades!

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Publicar en la era digital

Si el otro día hablaba aquí sobre leer en el siglo XXI, la era digital o cómo queráis llamarle a la época que vivimos, hoy quería hablar sobre escribir y, más concretamente, publicar. La autoedición no es nada de nuevo pero hoy en día está al alcance de todo el mundo gracias a plataformas de autoedición digital gratuita como por ejemplo, Lulu o Bubok. Lo difícil sigue siendo vender libros, y que te los lean, todavía más.

Para informarme sobre el tema llamo a Ignacio Lloret, mi amigo escritor (siempre se tiene que tener uno, al igual que uno médico o abogado). Ignacio vive en Navarra pero hoy, mientras hablamos, se encuentra en Tenerife mirando el océano. Yo también miro el mar desde la terraza o, cuando menos, la parte de mar que me deja ver el edificio del Instituto de Investigación Biomédica. La experiencia de Ignacio con la autoedición digital ha sido una enredada. El 2009, publicó la novela El regreso de Albin, en formato electrónico a través de la empresa navarra Leer-e. La editorial no firmó ningún contrato con él, no hizo ninguna presentación del libro tal como se había comprometido, ni nunca le ha hecho ninguna liquidación ni le ha dado un duro por los ejemplares vendidos. Ahora, esta novela se puede comprar por Internet en todas partes (Casa del Libro, Barnes & Noble, iTunes… ) pero casi nadie se ha enterado de su existencia. Por el contrario, su compilación de relatos Monocotiledóneas, publicada un año antes en papel en una editorial convencional, tuvo bastante eco en Navarra y algunos amigos y conocidos de Barcelona nos quedamos sin poder comprarla. Ahora ya no la podemos adquirir en ninguna parte debido a la vertiginosa rotación de stocks que practican las librerías ante el alud de novedades editoriales. Ignacio ha decidido coeditar su próxima novela, Tu alma en la orilla, con el editorial bilbaína Ediciones Beta. “Me costará un dinero pero no quiero ir detrás de las editoriales”, asegura. Ignacio presentará la novela en abril en una librería de Barcelona. A parte, quiere corresponsabilitzarse de promocionarla por la red.

Como ejemplo de fenómeno de marketing “yo me lo guiso, yo me lo como” tenemos la novela Un hombre de pago de Neus Arqués. La autora la coeditó harta de que los agentes literarios y las editoriales la ningunearan (“tiene poca sustancia”, “es demasiado comercial” (!?) ). Como experta en marketing digital (con esto se gana la vida) la promoción corrió de su cuenta y ¡de qué manera! A través del blog del libro y de referencias en otras bitácoras promovió un debate virtual y el interés por su novela se empezó a extender por Internet (pensemos que estamos hablando de una obra publicada en 2005, cuando prácticamente no existían las redes sociales). De la red saltó a la prensa impresa incluyendo una entrevista a la ansiada contra de La Vanguardia, la mejor página para vender libros, según Arqués. Y de aquí al éxito: se agotaron todos los ejemplares de Un hombre de pago pero la Editorial Umbriel la reeditó y la novela fue traducida al portugués y al ruso. La carrera mediática de Neus Arqués llegó a la televisión y culminó al ser entrevistada por el showman Boris Izaguirre. A raíz de la experiencia con Un hombre de pago, Neus Arqués escribió Marketing para escritores.

Pero el gran héroe de la libertad total para escribir y publicar y de la difusión cultural tiene un nombre: Hernán Casciari. Lo descubrí como autor del blog sobre series de televisión Espoiler, del cual ya hablé aquí. El abril del año pasado entré en Espoiler y me encontré con la sorpresa de la despedida de Casciari para dedicarse en exclusiva a su proyecto personal: Orsai. Orsai es una revista sin publicidad y con la mejor calidad gráfica posible. La versión digital es gratuita y la versión en papel se puede comprar bajo demanda. Más de 10.000 personas compraron el primer número. Después de un año, Orsai no sólo es una revista, sino también una editorial de libros y un bar en Buenos Aires. Casciari publica lo que le da la gana de forma gratuita y digital porque los lectores hagan con este contenido lo que quieran. La versión en papel la vende sin intermediarios, ni editoriales ni distribuidoras. Su filosofía es que los diversos soportes no se restan lectores sino que suman. Si a alguien le gusta tu obra que has colgado en Internet, querrá tenerla impresa. Esto, cuando menos, es cierto para la legión de fans de Casciari. Él lo explica casi cómo si fuera una fábula moral en este vídeo.

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Gracias a Internet sólo hace falta empuje y trabajo bien hecho para sacar una buena revista digital, ahorrándose los costes de impresión y distribución que, como no, siempre son mucho más altos que el trabajo de escritores, diseñadores, fotógrafos e ilustradores. Así han surgido iniciativas interesantes en su género como por ejemplo Kireei (decoración, manualidades, artesanía…) Atelier (una revista de moda diferente) o El Bombín Cuadrado (publicación cultural ). Kireei ya se ha empezado a publicar en papel y El Bombín Cuadrado lo hará el próximo año. Y es que con la crisis que hay y con Internet como plataforma y banco de pruebas, ¿a quien se le ocurriría sacar una revista nueva a quiosco sin tener detrás un importante grupo mediático o recursos suficientes para hacer una gran campaña de comunicación?

Dina Hörnecke, socia fundadora de La Maleta Roja, no banaliza del sexo

(Entrevista hecha para el número 2 de Business Woman que no se llegó a publicar)

(Foto de Roger Castellón)

Dina Hörnecke tiene el don de saber gozar de la vida. No sé si es por eso que se dedica a la venta de productos eróticos o es su actividad la que le regala alegría, pero sospecho que sabría disfrutar en cualquier faceta. Este vitalismo aplicado al negocio de La Maleta Roja la ha llevado a facturar 2,5 millones de euros anuales y a contar con unas 400 asesoras, las autoproclamadas «maleteras». Todo un ejército que como Dina, “sólo se cuadra ante el placer”.

 

¿Cómo se te ocurrió la idea de negocio?

La idea de venta directa de productos eróticos no es original. Surgió en EE. UU., donde las distancias son tan grandes que si la clienta no va al producto, el producto va a la clienta. Lo vi en un documental de televisión y me llamó la atención porque en España no existía. Erotismo y sexualidad eran una asignatura pendiente, y entrar en un sex-shop era para la mayoría de mujeres una incomodidad a pesar de la curiosidad natural que sentían. En resumen, esa idea de negocio me rondaba por la cabeza y, debido a un bache económico familiar, me decidí a llevarla a cabo.

Comenzaste con 500 euros…

¡Prestados! (ríe). Fui a una feria erótica, hice una selección de productos y comencé a montar reuniones con las amigas. Recuerdo mi primera reunión; todas alemanas con el clásico perfil de mujer de directivo, aburridas de la vida y a las que les sobraba pasta por todos lados (ríe). Una reunión me fue llevando a otra hasta que a una acudió una reportera de la revista Woman que escribió un artículo de tres páginas. A partir de ahí, comenzaron a llamarme mujeres, primero de Mallorca y Andalucía, que querían también ser asesoras. Fue entonces, a primeros de 2006, cuando creamos una sociedad con tres socios. La llamamos La Maleta Roja porque yo iba a todas partes con mi maleta roja y un Opel azul. A partir de 2007, entró un socio capitalista.

5 años después, contáis con casi 400 asesoras y facturáis alrededor de 2,5 millones de euros. ¿Cuál crees que es la clave del éxito?

Fue el proyecto adecuado para el momento adecuado. La mujer estaba más que receptiva a asumir la sexualidad, a responsabilizarse de ella, a crecer y a superarse, y La Maleta Roja le da herramientas para ello. El secreto está en nuestra filosofía. Es un proyecto lúdico que no es chabacano y que se presenta combinado con muchos conceptos de salud sexual; no nos quedamos en la parte banal de la sexualidad.

Por otra parte nuestras asesoras se identifican mucho con nuestra filosofía, con la labor de ayudar. No son la típica comercial. No les marcamos unos objetivos de venta anual, pues quitando esa presión les damos un espacio para desarrollar un talento innato como el de la comunicación.

No funcionamos con un sistema piramidal, aunque sí en coordinación. ¡Somos como una manada de lobas! (ríe). La estructura es muy homogénea porque es importante que estemos todas a un nivel para que la creatividad y las ideas surjan de todos los puntos.

También estáis en plena expansión internacional…

Estamos en Italia, Portugal, Uruguay, El Salvador y México. Lo curioso de este proyecto de expansión es que no surgió tanto por nuestro interés en salir como por el afán de otras mujeres de traer La Maleta Roja a raíz de conocernos en la prensa o en otros medios. De hecho, los medios siempre nos han tratado con mucha cortesía, lo cual no siempre es fácil para una empresa que se dedica al erotismo, y esta seriedad ha traspasado las fronteras.

¿La Maleta Roja puede funcionar igual en cualquier país?

Desde luego necesita una adaptación absoluta. La sexualidad es universal pero tiene unas connotaciones culturales y educacionales. Nuestro reto no es implantar sino adaptar La Maleta Roja a los diferentes países. Por ejemplo, en Italia la mujer es más sobria, más conservadora, le preocupa mucho la imagen y el qué dirán, y no tiene el sentido del humor de la española. Allí nos tenemos que ganar a la mujer de otra forma. Para eso contamos con un equipo tremendamente cualificado en sexualidad y con una selección de productos con una base casi medicinal. Hay más afinidad con Latinoamérica, aunque por la extensión de ese continente no se puede generalizar. Por eso contamos con mujeres locales para un proyecto universal.

¿Cuáles son los productos estrella?

Nos centramos en tres apartados; juguetería, cosmética y lencería, aunque los dos primeros son los ejes principales. Hay una oferta increíble y nuestra tarea es filtrar y quedarnos con ese 2% que se ajusta a nuestras necesidades. Nuestra política de empresa de cara al futuro es ofrecer marca propia. De momento, hemos lanzado una línea de cosmética y salud sexual, entendiendo por salud sexual todo lo que sirve para fortalecer el suelo pélvico. La marca propia es reflejo de nuestra experiencia y nuestro conocimiento de la psicología y la sexualidad femenina, porque llevamos muchos años, muchos testimonios. Tenemos 400 asesoras testando el mercado cada día. ¡A cuántas empresas les gustaría contar con un estudio de mercado como éste!

Hoy en día. con el desarrollo del comercio por internet (también tenéis tienda online) y nuevos sex-shop menos sórdidos, ¿qué sentido tiene La Maleta Roja?

La vivencia. Dentro de las reuniones, se crea una energía femenina única. Además, se produce el fenómeno de la comunicación, que para la mujer es sanación y aceptación. Cuando hablas de tu sexualidad y tienes como interlocutor a mujeres que te transmiten empatía, que sufren y se ríen contigo, estás catalizando un proceso de aceptación de tu sexualidad, porque hay que tener en cuenta que estamos hablando de muchos tabúes. Hay mucha soledad en el sexo, muchas mujeres que no saben con quién comentar estos temas. En la reunión, la mujer se da cuenta de que «soy una más».

Estáis a medio camino entre el sex-shop y la consulta del sexólogo…

En el sex-shop, fisgoneas pero a lo mejor no te atreves a preguntar porque hay una pareja detrás. Y es que, aunque muchos han cambiado, siguen siendo un sitio público. Luego está el contexto de la medicina, los sexólogos y psicólogos a los que acudes cuando tienes un problema, una patología, pero en medio no hay nada. Ese hueco lo estamos cubriendo nosotros. Acaba la reunión pero siempre cuentas con una asesora. Damos mucho servicio posventa y muchas asesoras se acaban convirtiendo en amigas.


Entrevista a Eugenia Bieto, directora general de ESADE

(Hoy publico una entrevista que la directora general de ESADE me concedió para el número 3 de la revista Business Woman que no se llegó a publicar).

Foto de Roger Castellón

No hay más secreto: trabajar, trabajar y trabajar. Esto es lo que ha hecho Eugenia Bieto toda la vida. Ya de muy jovencita, para ayudar la familia cuando su padre murió, y de mayor, para sacar adelante ella sola a su hijo. Cuando no se dedica al trabajo disfruta bordando, escuchando ópera o flamenco, o leyendo novela histórica. Le emociona Casablanca pero también Volver de Almodóvar.

En ESADE se forman los líderes económicos del futuro. ¿Cómo tienen que ser?

Tienen que tener una mentalidad muy global y no sólo desde una perspectiva de negocio, sino de entender los cambios que están pasando en el mundo. En segundo lugar, tienen que ser personas muy emprendedoras. Y finalmente, tienen que ser socialmente responsables. Necesitamos directivos que antepongan siempre la ética en sus decisiones.

¿Esta crisis económica es también una crisis de valores?

Por primera vez nos enfrentamos a una crisis que es económica, financiera, global y de valores. Creo que ha habido ciertos excesos en ciertas decisiones, quizás también falta de regulaciones pero es demasiado compleja para atribuir la causa a sólo un elemento.

¿Qué parte de responsabilidad han tenido las escuelas de negocios?

Es una pregunta que las escuelas de negocios tenemos encima de la mesa. Creo que hemos tenido nuestra parte de responsabilidad como también la han tenido otros actores de la sociedad pues la crisis ha sido responsabilidad de todos. El 2005, el departamento de Economía de ESADE publicó un informe que preveía que en unos años sufriríamos una crisis económica muy fuerte. Quizás tendríamos que haber insistido mucho más en avisar del que podía pasar. Tenemos el reto de formar a directivos que sean capaces de anticipar y evitar las crisis.

España destaca porque algunas de sus escuelas de negocios, como por ejemplo ESADE, están entre las primeras del mundo. A pesar de esto, es uno de los países de Europa más encallados en la crisis. ¿El conocimiento que se genera en las escuelas de negocios de España no se traslada a las empresas y a la sociedad?

Es muy difícil tener éxito empresarial en uno entorno a crisis pero tenemos empresas entre las 10 primeras del mundo en cuanto a calidad y reputación como por ejemplo Telefónica, Repsol y Zara. También hay pequeñas empresas innovadoras nacidas hace tan sólo tres o cuatro años que han apostado por mercados internacionales y que están funcionando muy bien.

¿Alguna propuesta o consejo porque España salga del bache?

Globalizar. Mirar afuera pero no sólo a Europa o a América Latina. Esta tiene que ser una estrategia para siempre, aunque España vuelva a la situación económica anterior a la crisis, lo cual costará mucho pues el paro es una lacra muy importante. Además, hay que volver al sentido común en la gestión de la empresa.

Usted ha sido formadora de emprendedores. ¿El espíritu emprendedor es innato o se aprende?

Yo voy a contracorriente de lo que se suele decir, que falta espíritu emprendedor. Veo grandes iniciativas a mi alrededor. Creo que los emprendedores se pueden formar, como en cualquier otra profesión. Es cierto que existe el niño que desde pequeño nace con este tipo de inquietud, pero yo he tenido alumnos a clase que nunca se habían planteado ser emprendedores y acaban la asignatura pensando “¿por qué no?”. Esta es una de las grandes responsabilidades de la escuela de negocios: enseñarles que es posible. A pesar de que tendría que enseñarse desde la niñez.

¿Cuál es la principal traba que encuentran los emprendedores?

La principal dificultad es descubrir que han elegido mal sus compañeros de viaje. He visto grandes frustraciones cuando antiguos alumnos han venido a mi despacho y me han explicado “me acabo de pelear con mi socio y hemos dejado de ser amigos”. El resto son dificultades propias de los negocios para las cuales están preparados desde el aula.

Sólo un 10% de los miembros de consejos de administración son mujeres. ¿Desde su posición se plantea contribuir a que esta situación cambie?

Desde ESADE podemos hacer dos cosas. Por un lado, investigar el porque de este desequilibrio y como mejorarlo. De hecho, ya tenemos una línea de investigación al respecto. Por otra, formar. La formación es el mejor ascensor. En el grado, más de la mitad de los alumnos son mujeres, en el MBA, son el 30% y en Dirección general, el 10%. Para cambiar esta tendencia tenemos un sistema de becas específico para mujeres y programas para que puedan entrar en consejos de administración. Además, intentamos hablar mucho con ellas, recalcando que tienen una carrera por delante.

Es la única mujer en Europa al frente de una de las 25 primeras escuelas de negocios del mundo. ¿Cómo ha traspasado este techo de cristal?

A base de trabajar mucho y creer en lo que hago. No he querido perder ninguna oportunidad y me he tomado todos los trabajos muy en serio. No he hecho otra cosa que intentar hacer las cosas bien e irme formando.

¿Cómo lo ha compaginado con su vida personal y familiar?

Tengo un hijo de 26 años y ha sido complicado. De repente me encontré sola con mi hijo y no tuve elección. Perdí a mis padres muy joven, no he tenido hermanas, no tenía marido, así que lo he tenido que hacer sola, sin ninguna red familiar de apoyo. Pero tengo muchas amigas y me han ayudado muchísimo. Las amigas son una riqueza impresionante.

Todo mi tiempo libre lo he dedicado a mi hijo para que tuviera conciencia de que si no estaba con él era porque estaba trabajando, porque teníamos que vivir. Pero mi hijo me ha puesto las cosas muy fáciles. Los niños que crecen con el ejemplo de una madre que trabaja mucho aprenden a responsabilizarse.

Su padre murió cuando usted sólo tenía 12 años. ¿De qué manera ha influido este hecho en su vida?

Totalmente. Era médico y siempre estaba estudiando e investigando. Después de la guerra tuvo que exiliarse y acabó en un campo de concentración pero siempre supo salir adelante. Yo lo admiraba muchísimo. Su muerte nos dejó en situación muy complicada y para mí supuso abandonar la niñez, tenerme que poner las pilas pues era la mayor y tenía dos hermanos pequeños. A los 14 años empecé a hacer de canguro y a dar clases de francés. Después, clases de matemáticas. En cuarto de carrera ya empecé a trabajar en una empresa.

Fue la única chica de su promoción. ¿Cómo recuerda sus años de estudiante universitaria?

Para pagar la carrera tuve que pedir un préstamo. Estudiaba y trabajaba a la vez y aún así fui la primera de mi promoción. Fueron unos años duros pero los profesores me mimaban una barbaridad y mis compañeros me llevaban en bandeja. Todavía me siguen queriendo muchísimo (nos vemos una vez al año) y están muy orgullosos de que la niña de la clase sea la directora de ESADE.

¿Por qué cuesta tanto dinero un MBA?

Se necesitan muchas personas alrededor de esta formación: profesores, ayudantes, becas, tecnología y aulas pues cada tres años se quedan obsoletas. ESADE es una fundación que genera el cash flow para poder reinvertir, pero no está orientada a beneficios. Estamos muy preocupados por la eficiencia, pero solamente en viajes internacionales nos gastamos un montón de dinero pues nuestros profesores viajan constantemente a congresos. Los docentes no dan más de 200 horas de clase porque tienen que investigar, tienen que ir más allá de explicar lo que pone en los libros. Además, tienen que atender a los alumnos, interactuar con ellos. Todo esto sale muy caro, el coste de la hora de profesor en el aula es muy alto.

Los alumnos pagan los conocimientos o también las relaciones que se establecen?

Pagan la empleabilidad Salen con las competencias que les pide el mercado y con una fuerte red de relaciones. En esto nos ayuda mucho la asociación de antiguos alumnos que en una escuela de negocios es clave.

Leer o eLeer: Libros y lectura en la era digital

Basta. Ayer di un golpe a la mesa harta de ver mi librería hecha un desbarajuste, de que las visitas no pudieran coger un libro sin quedarse enganchados a la roña de los estantes. Se me hicieron las dos de la madrugada ordenándola y hoy me he quitado levantado crujida y con dolor de cabeza. Putos libros. ¡ todavía no he acabado el trabajo!

Me río recordando como mi obsesión lectora me provocaba delirios cuando imaginaba la gran biblioteca que tendría en una (lógicamente) enorme casa, o (rebajando las expectativas) los metros y metros de estantes cargados de volúmenes que forrarían mi encantador pisito. Por suerte, mi economía siempre raquítica ha moderado las compras compulsivas de libros. Por desgracia, se ha ha redirigido demasiado a menudo a las ediciones de baratillo y a los saldos.

Hace unos años vi la luz gracias a la película Roma de Adolfo Aristarain. En ella, un joven se presenta en casa de un escritor para trabajar como asistente. El chico se queda sorprendido de que un literato de renombre tenga una librería tan exigua y este le explica que es más que suficiente para albergar los libros que vale la pena leer. Como la librería en cuestión era, más o menos, como la mía, decidí que no ampliaría nunca el tamaño y que para ir haciendo sitio a nuevos libros me tendría que ir deshaciendo de morralla: libros malos, duplicados, maltrechos o cutres. Y en esto estoy. Haciendo el escrutinio. Ya veré si los llevo al punto de intercambio de libros de la Sagrada Familia o los libero haciendo bookcrossing. Podría anunciar aquí donde los dejo, tal como hace Joan de Segarra. El escritor a menudo abandona libros en la fuente de la Caperucita de Passeig Sant Joan y previamente lo avisa en su columna dominical en La Vanguardia. Se ve que entonces hay un montón de gente que ya le espera. Algunos libros me encantaría quemarlos como hacía el detective Carvalho de Vázquez Montalbán.

El tiempo y la tecnología también han acabado por apoyar mi nuevo minimalismo librero. Sabemos seguro que todos iremos a parar al libro digital cómo hemos ido a parar a todos los adelantos tecnológicos (¿todavía queda alguien que no quiere teléfono móvil?). Según datos del informePanel del libro, elaborado por GFK y presentado a la feria de contenidos digitales, FICOD, en España ya hay más de 440.000 lectores electrónicos, cifra bastante destacada en comparación con otros países europeos. Del fetichismo del libro pasamos pues al fetichismo de los gadgets lectores. La compra de contenidos es otra cosa. El año 2011, se venderán alrededor de 190.000 eBooks en nuestro país y en cambio las ventas de dispositivos de lectura electrónicos (eReaders) llegarán a las 280.000 unidades en España este año. Así, por cada aparato vendido en 2011, no se ha comprado ni siquiera un eBook. Ninguna sorpresa. Siempre se han vendido más libros que no se leen. Con el gadget en la mano, que es lo que mola, ¿por qué gastarse las pelas en libros?

Sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de contenidos gratis que circulan por la red de manera legal e ilegal. En páginas como LeerGratis proporcionan información de libros que se pueden descargar gratuitamente de la red. Ya existe también 24symbols, el llamado Spotify del libros, para leerlos en streaming. Mientras, las diversas iniciativas comerciales de ebooks se afanan para seducir los lectores: Amazon, que desde hace unos meses opera en España, ofrece el servicio @autor para poder comunicarte con tus autores preferidos y pronto sacará la tableta Kindle Fire. Apple también ha abierto el tenderete virtual de libros en España compatibles con todos sus dispositivos y (iPad, iPhone, iPod, iTouch) Casa del Libro no se acobarda ante estos gigantes y lanza la librería virtual donde venden también su propio eReader, Tagus, a precio de coste.

Hace un par de años me regalaron un lector electrónico pero me pareció tan antipático leer en él que lo cambié por unas botas negras de tacón y caña alta. No fue un adiós para siempre jamás, sólo un tiempo de espera para que la tecnología mejorara y los dispositivos se fueran volviendo más amables. Sí que empiezo a decir adiós a una forma de leer, a la lectura atenta y concentrada que, estoy convencida, sólo nos puede dar el papel. Soy de aquellas que si quiero asimilar bien un artículo ajeno o corregir uno de propio tengo que imprimirlo. Quizás vamos hacia una sociedad con Trastorno de Déficit de Atención colectivo, leyendo siempre en diagonal y saltando de vínculo a vínculo sin pararse a reponer en cabeza? Por otra parte, también es verdad que lectores solitarios calificados de “raritos” por amigos y conocidos ya no se sienten así gracias a la red y a clubes de lectura virtuales como por ejemplo The Copia o, en el ámbito catalán, Què llegeixes?

Mientras voy haciendo la pila de libros a abandonar. Ya he ido al punto de intercambio para informarme del horario y en vez de dejar ningún libro me he llevado tres.